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12 de septiembre de 2007
En la tarde del día 7 de setiembre pasado
líderes indígenas y representantes de organizaciones integrantes de
la Coordinadora por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas
(CAPI) representando más de 248 comunidades indígenas de las Regiones
Oriental y Occidental del Paraguay, compartieron un momento histórico
cuando dialogaron directamente por primera vez, y sin intermediarios,
con los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) que realizaron una sesión extraordinaria en Paraguay del 03
al 07 de setiembre del año en curso esta semana.
Evidenciando la prioridad que presta
la CIDH al tema indígena, en una sesión de dos horas, representantes
de 14 asociaciones indígenas, describieron la situación grave y urgente
que enfrenta sus comunidades a varios miembros de la CIDH -- incluso
su Presidente, Florentín Meléndez, y su Vicepresidente, Paolo Carozza,
quien adicionalmente lleva el cargo no solo como el Relator de Paraguay
sino también el Relator de la CIDH sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas.
Tomando la palabra cada uno, los líderes
y representantes indígenas suplementaron información sometido por
escrito a la CIDH en la misma instancia consensuaron en su mensaje
que la falta de acción adecuada por el Estado Paraguayo representa
un incumplimiento de sus deberes bajo las leyes nacionales y internacional
y ha producido una seria de violaciones de los derechos humanos de
sus hermanas y hermanos indígenas. En sus ponencias destacaron que
diariamente hay un sufrimiento profundo de hambre, enfermedades, y
amenazas a la integridad física, cultural y territorial de sus pueblos.
Durante la reunión los líderes describieron
los impactos negativos a mas lentitud por parte del Estado en responder
a sus reclamos territoriales y la falta de posesión de sus tierras
y recursos ancestrales. Hablaron del desmonte extenso y desertificación
de sus tierras; la perdida de sus sitios sagrados, medios de subsistencia,
y medicinas tradicionales; la falta absoluta de alimentación adecuada,
la muerte de miembros por la falta de agua, la malnutrición, y las
enfermedades; la ausencia de protecciones para sus parientes viviendo
en aislamiento; los incidentes de desalojos forzados de las comunidades;
la aplicación discriminatoria de las garantías legales a sus miembros
la injusticia; violencia indiscriminada de la policía en algunas circunstancias;
el abandono del Estado a su responsabilidad de proporcionar servicios
de salud y educación adecuada a dichos pueblos; la presencia indebida
y acciones de misioneros que menoscaben la espiritualidad y creencias
religiosas de sus pueblos; y la realización e imposición de numerosos
mega proyectos en sus tierras ancestrales (particularmente de conservación)
sin ninguna consulta previa y sin el consentimiento de dichos pueblos.
En lo último notaron el papel jugado por otros actores como el Banco
Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el GEF, y los estados
que están negociando los canjes de deuda para la naturaleza. Los representantes
indígenas también expresaron su preocupación por el no cumplimiento
del Estado en las sentencias, recomendaciones y medidas cautelares
de la Comisión y Corte Interamericano en casos relacionados a los
pueblos indígenas de Paraguay.
En respuesta a las presentaciones indígenas,
el Relator Carozza, les dijo a los líderes y representantes que la
Comisión "realmente está en su deuda por la forma en que nos están
educando sobre la situación actual de los pueblos indígenas." El Relator
añadió que la Comisión va a seguir "prestando atención y cuidando
los casos" de Paraguay.
El Presidente de la CIDH tomó la palabra
y afirmó que el tema indígena "es de mucha prioridad" para la Comisión
y que está dispuesto para acompañar a la CAPI y sus miembros en su
lucha para "el pleno reconocimiento" de los derechos de los pueblos
indígenas, incluso el "legítimo derecho" a sus tierras ancestrales.
Reflejando sobre los eventos del día,
Hipólito Acevei, Presidente de la organización CAPI que solicitó la
reunión con la CIDH, exclamó que "Fue un encuentro histórico para
nosotros y las palabras de la Comisión nos alientan y nos dan una
nueva esperanza para el futuro y el bienestar de nuestras comunidades."
El dirigente indígena expresó que la CAPI y sus miembros tienen la
obligación de dar seguimiento a este discurso y establecer una comunicación
más fluida con la CIDH en los meses entrantes. "Junto podemos proteger
la integridad cultural, física y territorial de nuestros pueblos indígenas
y fomentar un cambio fundamental y necesario en la actitud del Gobierno
Paraguayo respecto a estos grupos tan vulnerables."
Para mayor información contáctense :
Hipólito Acevei, Presidente de CAPI
Celular: 0981-756116; correo electrónico: organizacion_capi@hotmail.com
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