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Octubre de 2004
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Resumen:
Este artículo resume algunos de los
principales resultados y recomendaciones de una serie de talleres
indígenas regionales acerca de la política forestal y los
derechos de los pueblos indígenas, que se llevaron a cabo
entre mayo y junio de 2004 en el Perú*. La principal conclusión
verificada en los talleres es que el madereo incontrolado,
tanto el ilegal como el llamado “legal”, está generando una
creciente crisis social, cultural y ambiental en los bosques
del Perú. La gran mayoría de las actividades de madereo en
la Amazonia peruana son incontroladas, indiscriminadas y destructivas,
independientemente de que se las considere “legales” o ilegales.
Al mismo tiempo, a lo largo de la Amazonia peruana, los taladores
ilegales continúan devastando los bosques con total impunidad
y todavía invaden los territorios indígenas, incluso aquéllos
que pertenecen a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario,
sin por ello ser sancionados de forma alguna por las autoridades
competentes. En muchas zonas la apresurada aplicación oficial
del sistema de concesiones forestales en el marco de la Ley
Forestal y de Fauna Silvestre de 2000 (según enmienda de 2001)
ha exacerbado la crisis de los bosques. Los
talleres realizados por las organizaciones regionales ORAU,
FENAMAD Y ARPI-SC llegaron a las siguientes conclusiones:
o
Los Bosques de Producción Permanente y las concesiones forestales
se superponen a territorios de pueblos indígenas y a tierras
de otras comunidades locales en Loreto, Selva Central y Ucayali;
o
Esas designaciones legales fueron hechas por el gobierno,
sin consulta previa y sin una zonificación social y ecológica
previa, contraviniendo con ello las obligaciones del Estado
estipuladas en el Convenio 169 de la OIT y en diversas leyes
nacionales.
o
Muchas Comunidades Nativas no tienen derechos seguros a la
tenencia de la tierra ni derechos territoriales seguros, ya
que no han sido legalmente reconocidos por el Estado en razón
de obstáculos legales y administrativos.
o
Tanto las comunidades con títulos de propiedad como aquéllas
que no los tienen, están permanentemente en conflicto con
los madereros ilegales que invaden sus territorios ancestrales
para cortar la madera sin permiso.
o
La Ley Forestal no beneficia a las comunidades indígenas sino
a las grandes y medianas empresas del madereo comercial, abogados,
expertos forestales y ONGs ambientalistas.
o
Los procedimientos para cumplir con la ley forestal son altamente
técnicos y prohibitivamente caros para las Comunidades Nativas
que no logran obtener los permisos, o deben confiar en las
compañías madereras abusivas para asegurarlos y poder extraer
la madera.
o
Las compañías siguen explotando a las Comunidades Nativas
endeudándolas, distribuyendo muy pocos beneficios y utilizando
sus permisos para blanquear la madera ilegal traída de otras
partes, mientras que a veces dejan enormes obligaciones fiscales
que debe afrontar la comunidad pero que no puede pagarlas.
o
El gobierno no ha brindado apoyo a las Comunidades Nativas
para ayudarlas a que en sus tierras logren extraer madera
de forma legal y sustentable (una vez más, esto supone una
violación de las disposiciones legales).
o
Las autoridades son expeditivas a la hora de sancionar las
infracciones legales menores de las comunidades y personas
indígenas, pero toman muy pocas medidas –o ninguna– para sancionar
a los grandes taladores ilegales y a los titulares de concesiones
“legales” que siguen involucrados en el comercio de la madera
ilegal.
Al finalizar los talleres regionales
los participantes reclamaron:
q
Anulación de las concesiones forestales y de las unidades
de aprovechamiento existentes que se superpongan a los territorios
indígenas
q
Atención urgente a las comunidades que solicitan titulación
y demarcación de tierras
q
Acción inmediata para investigar y sancionar el madereo ilegal
en gran escala que invade tierras indígenas y los territorios
de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario.
q
Reformas legales y de la política forestal para promover
un desarrollo del bosque equitativo y culturalmente
adecuado, que impliquen una mayor protección para los pueblos
indígenas en aislamiento voluntario – y un nuevo régimen de
permisos e impuestos al valor en pie para la extracción de
Madera que sea compatible con las realidades culturales y
económicas de las Comunidades Nativas
q
Fortalecimiento de las organizaciones comunitarias para que
puedan defender los territorios indígenas, regular el uso
de los recursos, promover formas de vida sustentables y asegurar
precios justos para los productos del bosque
q
Reforma radical o abolición del organismo forestal del gobierno
(INRENA)
q
Mayor apoyo a las Comunidades Nativas para que logren obtener
permisos de extracción de madera y formulen planes de manejo
del bosque propios que sean sustentables y culturalmente adecuados,
en función de su propio conocimiento, tradiciones y prioridades.
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Introducción y antecedentes:
La Ley Forestal actualmente vigente en Perú
ha sido fuente de controversias y tensiones entre los pueblos indígenas
y el gobierno desde su formulación en 1999 y su apresurada aprobación
en 2000, dentro del gobierno de Fujimori. Si bien la ley fue modificada
en 2001 con la introducción de algunas salvaguardas importantes
para los derechos indígenas, las organizaciones indígenas se quejaron
de que la ley se centró abiertamente en la extracción de madera
y que no tuvo en cuenta lo reclamos de un enfoque del ecosistema
más holístico, que comprenda la seguridad alimentaria y de formas
de sustento y el conocimiento tradicional. Las organizaciones regionales
y AIDESEP habían advertido al gobierno en 2000 sobre la probabilidad
de que surgieran conflictos territoriales en caso de que se procediera
a la aplicación de la ley sin antes resolver los derechos territoriales
de los pueblos indígenas. Pero a pesar de las advertencias el gobierno inició la puesta en práctica
del sistema de concesiones forestales a toda velocidad en 2001 y
2002, sin respetar los derechos territoriales indígenas en muchos
departamentos. Una excepción a esa tendencia general se produjo
en Madre de Dios, donde la defensa y la intensa presión realizada
por los líderes indígenas logró asegurar que el sistema de concesiones
no incluyera las tierras indígenas con título de propiedad y los
territorios de pueblos indígenas
en aislamiento voluntario. Pero a pesar de ese logro importante, la mafia del madereo ilegal en Madre
de Dios sigue fomentando invasiones en gran escala a los territorios
indígenas protegidos e intenta a través de políticas de división
debilitar las alianzas entre las comunidades indígenas y la sociedad
civil, para poder abrir nuevas zonas de bosques a la explotación.
En respuesta a los crecientes problemas que
presenta todo el sistema de concesiones madereras y la crisis permanente
de los bosques de Perú, varias organizaciones indígenas decidieron
realizar una serie de reuniones para evaluar los problemas actuales
y elaborar estrategias iniciales para abordar la crisis cada vez
mayor de los bosques que afecta a las Comunidades Nativas. Con ese
fin, en mayo y junio de 2004, las organizaciones indígenas Organización
Regional de Aidesep de Ucayali (ORAU), la Federación
de Nativos del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD) y la
Asociación Regional de Pueblos Indígenas de
Selva Central (ARPI-SC) de la Asociación
Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), realizaron
cada una un taller regional sobre política forestal y derechos de
los pueblos indígenas. Los talleres contaron con la participación
de líderes de las federaciones indígenas
locales y miembros de comunidades de base, así como líderes
y abogados de la oficina nacional de AIDESEP.* El objetivo de este
artículo es dar una idea general sobre algunos de los principales
resultados y recomendaciones surgidos de los talleres y proporcionar
una puesta al día sobre la situación actual.
Inseguridad de la tierra y los derechos territoriales:
Los participantes de los tres talleres informaron
que numerosos pueblos indígenas y Comunidades Nativas experimentan
como un problema grave la inseguridad de la tenencia de la tierra,
porque sus tierras no tienen título de propiedad y el Estado no
reconoce sus derechos territoriales. En toda la región, las solicitudes
para el otorgamiento de títulos de tierras están juntando polvo
en los estantes porque el Proyecto Especial Titulación de Tierras
(PETT) del Ministerio de Agricultura no los procesa. Al mismo tiempo,
el catastro nacional de tierras sigue siendo incompleto e impreciso
y continúa ocasionando controversias legales graves y conflictos
en materia de demarcación de terrenos.
Superposición de unidades de aprovechamiento forestal
y concesiones a territorios indígenas:
La larga
crisis en materia de tierras y seguridad territorial indígenas ha
empeorado en muchas partes de la Amazonia peruana desde 2001 por
la aplicación acelerada de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre
de 2000, que trajo como resultado la imposición generalizada de
Bosques de producción permanente (donde se crean las unidades de
aprovechamiento forestal) y concesiones madereras en territorios
y tierras indígenas con título de propiedad y sin él, en Ucayali,
Selva Central y Loreto. Los peligros de acelerar la aplicación de
una nueva concesión maderera sin resolver antes los temas de los
derechos territoriales fueron resaltados en numerosas ocasiones
por las organizaciones indígenas en 1999 y 2000, pero el gobierno
peruano simplemente prometió respetar los derechos indígenas y siguió
adelante de todos modos.
Después de tres años de aplicación de la
Ley Forestal, las organizaciones indígenas denuncian que el gobierno
no ha cumplido su promesa de respetar los derechos de los pueblos
indígenas y las Comunidades Nativas, violando el Convenio 169 de
la OIT y otros tratados internacionales ratificados por Perú. Protestan
porque en la gran mayoría de los casos, el gobierno designó zonas
de Bosques de producción y vendió concesiones madereras sin consultar
previamente a las comunidades afectadas y sin contar con su consentimiento
previo e informado. Los abogados indígenas resaltan también que
INRENA ha violado leyes nacionales, incluida la propia Ley Forestal
y la Ley Orgánica de Aprovechamiento Sostenible de los Recursos
Naturales, porque no efectuó una zonificación social, ecológica
y económica adecuada antes de definir las áreas de Bosques de producción
permanente.
Al no haber abordado los problemas inherentes
a la tenencia y los derechos sobre la tierra en el sistema de concesiones,
se han generado muchos casos en los que
las unidades de aprovechamiento forestal y las concesiones
se superponen a los territorios indígenas y tierras de las comunidades
locales.
- En Ucayali: como mínimo
23 casos (el número sigue en aumento en la medida en que los pobladores
indígenas descubren que su tierra está siendo reclamada por titulares
de concesiones cuando éstos intentan ocupar las tierras asignadas
en sus contratos).
- En Selva Central las cuatro zonas de Bosque de producción
permanente designadas por el INRENA en 2002 se superpusieron
en mayor o menor medida a tierras indígenas.
- En Loreto, hay al
menos 8 casos de superposición de concesiones madereras sobre
Comunidades Nativas con títulos de propiedad y un número desconocido
de casos de comunidades indígenas sin títulos. La superposición
en gran escala de Bosques de producción permanente y concesiones
madereras afecta también a la propuesta Reserva comunal Apayacu-Ampiyacu-Algodón
y a cuatro reservas territoriales para pueblos indígenas no contactados
(Reservas Territoriales para no contactados Napo, Tigre,
Yavarí-Tapiche y Yavari-Mirim)
El número de conflictos generados por los
titulares de concesiones y las compañías madereras cuyas concesiones
se superponen a territorios de comunidades indígenas va en aumento.
Uno de los casos más graves es el de la Comunidad Nativa de Chorinashi
en el río Cohuenga en Ucayali, donde en 2003 la compañía maderera
Consorcio Forestal Amazónico (CFA) ocupó
una concesión dentro del territorio de la comunidad y estableció
campamentos de madereo. Después de que los miembros de la comunidad
efectuaron acciones directas para desmantelar los campamentos de
madereo y decomisaron la maquinaria hallada en sus tierras, la compañía
inició una acción legal contra diez líderes indígenas. ORAU y AIDESEP
impugnan ante la justicia las sanciones impuestas.
Los líderes de ORAU y AIDESEP brindando apoyo
al caso Chorinashi han sido sometidos a presiones por parte de las
compañías madereras y de ONG ambientalistas como WWF-Perú (que apoya
a la compañía CFA en un proyecto de certificación de bosques) para
que abandonen su postura crítica de la Ley Forestal y el sistema
de concesiones. A nivel de la comunidad, circulan también informes
preocupantes que afirman que compañías madereras como CFA están
utilizando los llamados Comités Forestales de múltiples “partes
interesadas” establecidos en el marco de la Ley forestal para cooptar
comunidades indígenas en un intento de neutralizar la oposición
a las injustas concesiones madereras.
El gobierno se niega a corregir los errores del
sistema de concesión:
INRENA se ha comprometido públicamente
a revisar los límites de los Bosques de producción permanente que
no cuentan todavía con contrato, o cuando afectan tierras con título
registrado. Sin embargo, se niega empecinadamente a anular las concesiones
que afectan a territorios indígenas ancestrales no-titulados que
ya fueron vendidos a los madereros. Una vez adjudicadas, es difícil
anular las concesiones madereras, ya que bajo la Ley Forestal, los
concesionarios tienen una forma de derecho de propiedad válido por
un período de hasta cuarenta años. INRENA sostiene que si se revocaran
esas concesiones sería responsable de incumplimiento del contrato.
Asegura que las solicitudes de título de propiedad sobre las tierras
de los indígenas no serían procedentes sino hasta después de que
expirara el contrato de concesión – un plazo que puede llegar hasta
los cuarenta años a partir de la fecha de la celebración del contrato.
Atrapados en la camisa de fuerza de las concesiones:
En Madre de Dios, la organización indígena
FENAMAD pudo evitar la superposición de concesiones madereras en
las Comunidades Nativas debido a su intensa presión sobre el gobierno,
que convenció a oficiales de INRENA de modificar sus planes utilizando
los mapas existentes de zonificación ecológica y social preparados
por el Instituto de Investigaciones de la Amazonia Peruana –IIAP.
Esta información fue utilizada para corregir los mapas del gobierno
antes de designar legalmente
la unidad forestal de aprovechamiento del bosque de producción permanente.
Aunque el sistema de concesiones excluye las Comunidades Nativas
tituladas, FENAMAD reconoce ahora que las comunidades que deseen
ampliar sus títulos en el futuro pueden tener graves problemas porque
estarán rodeadas de concesiones forestales y de otros recursos,
que son válidas hasta cuarenta años. En el taller de Madre de Dios,
los participantes enfatizaron el hecho de que están rodeados por
concesiones madereras o de ecoturismo y no tienen espacio para ampliar
las tierras de la comunidad: “estamos bien ajustados: no tenemos vida!!”
Comunidades indígenas cercadas por los madereros:
Maderas valiosas como la caoba y el cedro
están hoy confinadas en gran medida a las tierras de las Comunidades
Nativas y los territorios de los pueblos indígenas en aislamiento
voluntario así como a las reservas comunales y otras áreas protegidas.
Todos los talleres informaron que los bosques dentro de territorios
indígenas están cercados por madereros ansiosos por extraer la madera
y explotar a las comunidades nativas. Tanto las comunidades que
cuentan con títulos como las que no, tienen conflictos sistemáticos
con los madereros ilegales que invaden sus territorios ancestrales
sin permiso. Al mismo tiempo, los grandes madereros de Madre de
Dios y de otras regiones organizan invasiones masivas a los territorios
de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario con el fin explícito
de forzar su desplazamiento y poder argumentar que no están ocupando
zonas ricas en maderas de alto valor comercial. En Ucayali, por
ejemplo, los madereros ilegales abrieron caminos en la profundidad
de la Reserva Murunahua,
para las actividades de madereo, amenazando la integridad de los
territorios de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario.
En toda la región, los madereros informales
ilegales y las denominadas compañías madereras “legales” utilizan
estrategias engañosas y manipuladoras para obtener acceso a los
recursos de las Comunidades Nativas. Los madereros y la industria
de la madera a menudo falsifican acuerdos informales escritos o
realizan contratos formales con los líderes de la comunidad sin
el conocimiento o consentimiento colectivo de la comunidad. En muchas
comunidades, no existen estructuras colectivas de toma de decisión
y los madereros sacan ventaja de estas debilidades para hacer arreglos
a nivel individual o con grupos reducidos.
Son cada vez más las compañías madereras
de mediana y gran escala que están dispuestas y ansiosas por ofrecer
ayuda a las Comunidades Nativas para obtener Permisos de Extracción
Maderera a fin de “legalizar” y blanquear sus propios negocios madereros
y la madera ilegal extraída fuera de la zona del permiso. Estas
compañías ofrecen el suministro de maquinaria y transporte para
la cosecha y embarque de la madera, pero descuentan la mayor parte
de sus costos contra el crédito que extienden a la comunidad, que
debe ser devuelto como mano de obra o madera. Como explica Kruger
Pacaya, presidente de ORAU, la Ley Forestal y el sistema de concesiones
están siendo utilizados para promover la tala ilegal y continuar
siglos de explotación de pueblos indígenas en el Amazonas:
”¡Es trágico! Los
nuevos concesionarios utilizan sus contratos con el gobierno para
encubrir la tala ilegal. Siguen ingresando en territorios indígenas
y áreas protegidas contiguas a sus concesiones para cosechar caoba
y cedro. Hacen lo mismo con los permisos madereros de la Comunidad
Nativa y su RUC que utilizan para blanquear la madera obtenida
ilegalmente de otras zonas. Todo lo que dejan a su paso es un
bosque empobrecido y enormes deudas impositivas que la comunidad
no tiene forma de pagar. Hoy nuestro pueblo sigue siendo objeto
de abusa y estafa por
los madereros, como siempre…”
Los participantes de los talleres subrayaron
que la mayoría de las operaciones de madereo en la Amazonia Peruana
son incontroladas, indiscriminadas y destructivas, independientemente
de si la extracción es considerada ilegal o “legal”. Describieron
los devastadores impactos sociales, culturales y ambientales de
los equipos de madereo que trabajan en las comunidades locales:
“Los equipos de los madereros inundan nuestras comunidades
y toman a nuestras hijas e insultan nuestras tradiciones. Sus
máquinas destruyen nuestro bosque, que se empobrece y se vuelve
‘purma’ (rastrojo y bosque secundario), ya no contiene los animales, peces o materiales y recursos
que necesitamos para sobrevivir. Hacen un daño enorme a nuestros
jardines, huertas y a nuestro almacén natural en el bosque. Dan
regalitos triviales y a menudo no realizan los pagos prometidos
a la comunidad. Cuando se acaba la madera, abandonan la comunidad
y dejan atrás a madres solteras e hijos sin padre. Su legado es
el hambre, la pobreza y la desesperanza que lleva a los jóvenes
a pueblos y ciudades en busca de trabajo. Socavan nuestra cultura
y dañan nuestra organización social. La industria maderera está
generando una enorme crisis social y organizacional en nuestras
comunidades y está destuyendo la forma de nuestro sustento …”
[Victor Salazar Paucar de Unión Asháninka Nomatsiguenga del Valle
de Pangoa (KANUJA), Taller sobre Política Forestal y Derechos
Indígenas, Satipo, 7-8 Junio, 2004]
Aplicación distorsionada e injusta de la Ley Forestal:
Los participantes del taller se
quejaron reiteradamente de que los requisitos legales y técnicos
para la obtención de un Permiso de Extracción Maderera son agobiantes,
engorrosos y costosos para las Comunidades Nativas. Muchas comunidades
indígenas no tienen la posibilidad de obtener Permisos de Extracción
de Madera ya que no tienen títulos de propiedad de sus tierras o
no los tienen registrados. Estos obstáculos condenan a las comunidades
sin títulos reconocidos a la extracción informal “ilegal”, y fuerzan
a las que tienen títulos pero no la suficiente capacidad económica
y técnica, a recurrir a las compañías de la industria maderera en
busca de asistencia técnica y financiera, que son finalmente las
que obtienen los permisos de extracción en representación de la
comunidad.
Para
los pueblos indígenas, la aplicación de la actual Ley Forestal no
es justa ya que INRENA es rápido a la hora de castigar hasta la
más mínima infracción a la ley que haya sido cometida por la Comunidad
Nativa, pero no hace nada para penalizar a los grandes concesionarios
o a los grandes madereros ilegales, y a menudo recibe sobornos de
estos operadores corruptos. Las autoridades de INRENA en Loreto
incluso exigen permisos de extracción a integrantes individuales
de las comunidades indígenas y a las propias comunidades para el
uso de madera con fines culturales y de subsistencia –¡en clara
violación de la propia Ley Forestal que permite expresamente la
extracción para uso doméstico y cultural! Las comunidades indígenas,
por tanto, sienten que sufren una discriminación injusta de parte
de las autoridades forestales, mientras el gran madereo industrial
continúa impunemente con su negocio destructivo.
“Toda la cuestión
de lo la legalidad y la ilegalidad es compleja en Perú. Existen
muchos niveles y escalas diferentes de operaciones ilegales: artesanal,
comunal, pequeñas empresas de tala informales, compañías madereras
comerciales de media escala, compañías madereras de gran escala,
compañías de transporte y concesionarios supuestamente “legales”.
Las grandes compañías madereras apoyadas por el gobierno pueden
tener concesiones, pero aún así a menudo están integralmente involucradas
en el comercio ilegal de madera. Los concesionarios violan los
derechos de los pueblos indígenas, pero son apoyados por el Estado
y las ONGs ambientalistas decididos a ayudarlos a certificar su
tala. Hemos criticado a firmas madereras comerciales como CFA
y el Consejo Peruano de Certificación Voluntaria
(FSC). Cuestionamos la legalidad de sus operaciones en tierras
indígenas: ¡pero nadie escucha!
[Kruger Pacaya, Presidente, ORAU,
Pucallpa, Mayo 2004]
Muchos pueblos indígenas que participaron
de los talleres expresaron su frustración porque el gobierno no
ha proporcionado asistencia a las Comunidades Nativas que les permita
dedicarse a la extracción comercial, “legal” y sustentable de la
madera. Aunque el gobierno y los donantes internacionales han establecido
algunas iniciativas modestas para apoyar a los adjudicatarios de
concesiones a través de FONDEBOSQUE, los fondos han beneficiado
fundamentalmente a las compañías madereras y no han llegado a las
comunidades indígenas. Si bien hay un representante indígena en
el Directorio de FONDEBOSQUE, éste se queja amargamente de que se
han ignorado las prioridades indígenas y los reiterados pedidos
para obtener más ayuda para las Comunidades Nativas. Existen unas
pocas ONGs que tienen proyectos locales con las comunidades indígenas
(por ejemplo el proyecto AIDER, Ucayali), pero su alcance es limitado.
La mayoría de las ONGs, como WWF-Perú, trabaja principalmente con
compañías de media y gran escala a través de proyectos como CEDEFOR,
mientras que la cantidad de trabajo desarrollado con las Comunidades
Nativas es insignificante.
Los tres talleres consideraron que la Ley
Forestal y la autoridad forestal gubernamental (INRENA) no están
dirigidas a apoyar la extracción de madera a pequeña escala y que
el apoyo a las Comunidades Nativas es escaso o simplemente no existe.
Hubo consenso acerca de que la Ley Forestal beneficia fundamentalmente
a las compañías taladoras industriales de media y gran escala, a
las firmas de consultoría forestal, a los abogados y las ONGs ambientalistas
que son contratadas para preparar los Planes Generales de Manejo
Forestal y los Planes Operativos Anuales (POA). Aunque a veces logren
asegurarse el apoyo para el otorgamiento de los permisos, las Comunidades
Nativas deben trabajar con planes de manejo preparados por ingenieros
forestales que no respetan el conocimiento tradicional relacionado
con el bosque ni el manejo tradicional de los recursos. Se concluyó
que INRENA no está tomando medidas de prioridad
para apoyar los pedidos de las solicitudes de Permiso de extracción
de madera de las Comunidades Nativas y por tanto está violando el
Artículo 12 de la Ley Forestal.
Recomendaciones:
Los talleres dieron lugar a numerosas recomendaciones
generales y específicas. Algunas de las principales recomendaciones
enfatizan la necesidad de continuar denunciando con más fuerza la
violación de los derechos de los pueblos indígenas por parte de
INRENA y las compañías madereras y hacer un llamado al gobierno
para que elimine los Bosques de producción permanente y las concesiones
impuestas sobre tierras indígenas sin el consentimiento de las comunidades.
Asimismo, recomiendan que es urgente que
el Proyecto Especial de Titulación de Tierras (PETT) priorice el
reconocimiento y la titulación de las Comunidades Nativas a las
que se les ha impuesto el Bosque de Producción Permanente y Concesiones
Madereras, y debe actualizar, corregir y normalizar un único
sistema catastral para las comunidades indígenas y para ser utilizado
por todas las agencias gubernamentales y no gubernamentales.
Se decidió que las organizaciones deben recurrir
a los tribunales locales y nacionales peruanos para demandar al
gobierno por poner en práctica un mal sistema de concesión sin haber
obtenido el consentimiento previo e informado de las comunidades
afectadas, sin resolver los conflictos territoriales pendientes
y sin llevar a cabo una zonificación social y ecológica previa como
lo exige la ley. Si no se logra la reparación en el marco de la
justicia peruana, las organizaciones indígenas apelarán formalmente
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la OIT y otros
organismos internacionales.
Los
participantes también reclamaron una serie de reformas legales y
políticas que incluyen la necesidad de la aprobación de leyes que
mejoren el estatus y la protección que se brinda a las Reservas
para Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario, y medidas legales
para establecer un régimen alternativo a los permisos e impuestos
de la extracción de madera para las Comunidades Nativas –adaptados
a sus realidades culturales y económicas.
Los
presentes en los talleres fueron unánimes en la necesidad de reformar
radicalmente INRENA o eliminarlo y remplazarlo por una autoridad
más efectiva cuyo personal técnico reconozca y respete los derechos
de los pueblos indígenas y las Comunidades Nativas. Se enfatizó
que esta autoridad nueva o reformada debe actuar en forma inmediata
para investigar y sancionar a los grandes madereros ilegales y castigar
a los concesionarios por sus operaciones ilegales de blanqueo.
También
se acordó que se debe presionar fuertemente al gobierno para que
cumpla con su obligación legal de atender a las Comunidades Nativas
como una prioridad bajo la Ley Forestal existente. Dicha atención
debe incluir el apoyo directo a comunidades de base para que puedan
obtener los permisos de extracción y formulen su propio Plan General
de Manejo Forestal según su propio conocimiento, principios y prioridades.
En términos
de la acción a nivel de la comunidad, los participantes señalaron
la necesidad de las comunidades de organizarse y actuar en forma
inmediata y colectiva en defensa de los territorios indígenas contra
los madereros invasivos, y de tomar medidas a la brevedad posible
para fortalecer las estructuras comunitarias y procesar la toma
de decisiones sobre el uso de los recursos de la comunidad en forma
colectiva, responsable y transparente.
Situación actual
En los últimos meses, organizaciones indígenas
regionales de Ucayali, Selva Central y Loreto han realizado comunicados
de prensa y declaraciones a la opinión pública condenando la omisión
del gobierno de respetar como corresponde los derechos de los pueblos
indígenas al aplicar el sistema de concesiones. En junio de 2004
los representantes indígenas con el apoyo de ONGs nacionales y locales
emitieron una declaración pública en la Asamblea Anual de la Alianza
Amazónica.
“No continuar con
el proceso de concesiones forestales hasta que se garantice el
reconocimiento, titulación y ampliación de la propiedad territorial
de los pueblos indígenas …[y]… Freno y sanción a la masiva extracción
ilegal cometida por madereros informales, grandes empresas madereras
y su cadena de habilitación, en territorios de pueblos indígenas
en aislamiento de Madre de Dios, Ucayali, Huánuco y Loreto, poniendo
en grave riesgo de genocidio a dichos pueblos” (Perú 21,
domingo 4 de Julio de 2004).
En otro
memorandum de las organizaciones indígenas de Selva Central también
se exige (entre otras muchas demandas específicas referidas al proceso
de titulación y demarcación, etc.):
“Exclusión de contratos
forestales, unidades de aprovechamiento y concesiones forestales
que se sobreponen a los territorios de comunidades nativas, esto
como consecuencia de no haberse realizado las consultas respectivas,
lo que afecta la vida y el futuro de las comunidades. (y) Derogación
de las resoluciones que crearon los Bosques de Producción Permanente,
que se superponen a las Comunidades Nativas…
En agosto de 2004 se hizo pública una declaración
similar de las organizaciones indígenas de Loreto
“Denunciamos al
INRENA por implementar concesiones y Bosques de Producción Permanente
que han sido otorgados a … compañías irresponsables –lo que representa
un asalto a los derechos funamentales de los pueblos indígenas,
los campesinos y los ribereños… Rechazamos las normas regionales
aplicables a los contratos de concesión (madereros) en Loreto
… y declaramos que esta norma es inconstitucional y que consideramos
que el actual proceso actual de concesiones forestales es illegal”
Este
mismo mes ORAU envió al Ministro de Agricultura una carta formal
solicitándole que excluyera los contratos madereros y los Bosques
de Producción Permanente superpuestos en los territorios ancestrales
indígenas del departamento de Ucayali. A fines de septiembre de 2004, AIDESEP hizo público
nuevos comunicados en los que critica la falta de acción del gobierno
y reclama mayor protección para los pueblos indígenas en aislamiento
voluntario y la reforma de la Constitución peruana y de la legislación
para lograr un mejor reconocimiento y respeto de los derechos de
los pueblos indígenas.
En vista
de los graves problemas en curso con la política forestal, las organizaciones
indígenas reafirmarán y unificarán sus reclamos de reformar la legislación
y las políticas y reparar los daños y perjuicios ocasionados, en
la conferencia indígena sobre bosques y biodiversidad que se desarrollará
en Lima en octubre de 2004.
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Artículo
de Tom Griffiths tom@forestpeoples.org
* Los talleres regionales sobre política
de bosques realizados por AIDESEP, ORAU, FENAMAD y ARPI-SC en mayo
y junio de 2004 fueron realizados con la colaboración económica
y técnica de Racimos de Ungurahui, el Programa de Pueblos de los
Bosques (Forest Peoples Programme – FPP), el Movimiento Mundial
por los Bosques (World Rainforest Movement – WRM) y el Centro Internacional
de Investigación Forestal (CIFOR)
COPPIP (2004b) “Pueblos
Indígenas de Loreto definen principales demandas regionales
- III Asamblea ordinaria de la organización regional Aidesep
Iquitos (ORAI): demandas regionales indígenas”
Correo
Indigena Año 3, No.61, 6 de agosto de 2004
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