Pueblos indigenas y la Alianza del Clima
denuncian contaminación en selva peruana a causa de petroleras
Lima, 11 de noviembre de 2004
Organizaciones
indígenas del Perú y la entidad europea Alianza del Clima denunciaron hoy que
las actividades petroleras en la cuenca del río Corrientes, en la región
selvática de Loreto, están afectando el medio ambiente y la salud de los
nativos ante la pasiva actitud del Estado peruano.
Lily La Torre, abogada
de las comunidades indígenas afectadas, dijo a la prensa extranjera que en los
últimos cinco años la empresa argentina Pluspetrol ha extraído petróleo en el
lote 1AB y 8 del norte amazónico con frecuentes derrames de crudo y
desperdicios de hidrocarburos, metálicos y químicos, convirtiendo las aguas de
los ríos en un peligro para el consumo humano.
“Hay una continua
muerte de niños, mujeres y ancianos por acumulación de metales pesados en el
hígado. Se les hincha el vientre, presentan fiebre, convulsiones y vómitos. Se
ponen amarillos y en cuatro días mueren”, agregó.
La región de la
Amazonía es la fuente que provee el 65 por ciento del consumo doméstico de
petróleo en Perú y se la considera la zona más lucrativa, pero -según La
Torre- las ganancias no son compartidas con las comunidades nativas.
Desde hace 35 años se
registran actividades petroleras en esa parte del país que fueron ejecutadas
por la Occidental Exploradora de Perú, filial de Occidental Petroleum Company,
la estatal Petroperú y recientemente Pluspetrol.
Tomás Brose, de la
Alianza del Clima -institución que agrupa a unos 1.200 municipios de Europa-
sostuvo que la situación se vuelve más dramática por la ausencia del Estado. “El
cuadro social es muy débil, el municipio no está presente, no hay obras
actuales”, dijo en comunicación telefónica desde la ciudad selvática de
Iquitos.
“Hemos visto que el
principal problema es de salud por la contaminación de ríos y quebradas, pero
también hay problemas de educación porque los profesores no están debidamente
preparados e incluso no hablan el idioma de los nativos”, puntualizó.
Las denuncias han
encontrado asidero en un informe del organismo estatal supervisor de las
actividades del sector hidrocarburos, realizado en 2003, en el que se señala
que la presencia de contaminantes por encima de los máximos permisibles en
suelos y quebradas “han originado diferentes grados de afectación al medio natural
de la selva... el agua vertida sale con altas concentraciones de cloruros,
aceites y grasas, así como a altas temperaturas”.
La Torre ha señalado
que están evaluando la posibilidad de denunciar al Estado ante la Corte
Interamericana de Derecho s Humanos por aplicar una política “de espaldas a los
pueblos y cumplir más un papel de socio de las empresas (petroleras) que buscar
tutelar los intereses de los pueblos”. También podrían denunciar a las
compañías ante la Justicia peruana.
El Congreso ha
constituído el pasado octubre una comisión de investigación, que viajará -en
una fecha próxima- hasta la zona para verificar los daños ecológicos
denunciados.
“Afectan nuestros derechos, nuestra
economía, nuestra cultura, nuestro aire y nuestras aguas”, dijo
Julio Cusurichi, un indígena que integra la asociación interétnica
de desarrollo de la selva peruana.
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