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Por Marcus Colchester, Director, Forest
Peoples Programme
(texto de una presentación dada como parte de la clausura del
taller, 9 de marzo de 2001
Primero, en respuesta a la recomendación al final de que debe haber
otro reunión en un año, como co-anfitrión el Programa para los Pueblos
de los Bosques hará el esfuerzo de organizar un taller de seguimiento
en colaboración con las organizaciones indígenas. O sea, lo haremos
con los pueblos indígenas solamente, actuando como una organización
de apoyo.
Al dar sus reacciones al final de este taller, algunas
donantes dijeron que el encuentro hubiera sido enfocado más hacia los temas y
asuntos de la biodiversidad. Debo decir que para mi sí estábamos hablando sobre la biodiversidad durante todo el
taller.
Solamente alcanzamos a la noción de lo que hoy conocemos
como “la biodiversidad” por medio de nuestras ideas, conceptos y nuestras
sociedades. En fin de todo, ordenamos nuestras relaciones con “la naturaleza”
por medio de nuestras instituciones sociales, económicas, políticas y
culturales. Por esta razón, hablar de la biodiversidad es hablar de la
gobernación y la política.
Cuales instituciones pueden ordenar efectivamente el uso de
la biodiversidad en un largo plazo?
Como hemos aprendido en este taller, los pueblos indígenas
viven en estrecha relación con los últimas zonas de alta biodiverisad en el
mundo. De igual manera, también son sus instituciones las que se mantienen más
cerca al medio ambiente y la biodiversidad.
Es cierto que este reunión hubiera podido enfocarse más en
los detalles de la conservación y el uso de recursos naturales, detallando la
manera en que las instituciones se relacionan con la “naturaleza” en la vida
cotidiana. Ciertamente hay una necesidad de este tipo de análisis y su dinámica
en los proyectos y programas de conservación. Pero hay que reconocer también
que los asuntos locales y proyectos de conservación forman parte de un cuadro
más amplio y es este cuadro grande el que ha sido el enfocado en este
encuentro.
Entonces, aquí está el cuadro mayor.
Hemos señalado como los donantes deben canalizar su apoyo
directamente a los pueblos indígenas, ayudandolos a mantener la biodiversidad
al asegurar el derecho a sus territorios. Esto significa que hay que ayudarlos
en hacer mapas de sus tierras, y apoyarlos en los reclamos de sus territorios.
Este proceso tiene que llegar a la titulación de sus tierras y al
reconocimiento formal de sus propias instituciones, para que ellos pueden
controlar y manejar sus territorios y recursos naturales.
Esta ayuda tiene que incluir la capacitación y el
fortalecimiento de sus instituciones. Debe ser un apoyo holístico, no una
asisténcia estrechamente ligada a un solo sector que nosotros vemos como el
“manejo de la biodiversidad”. Tiene que ver también con otros asuntos claves
como salud, derechos humanos y educación.
Hemos dicho que cuando sea posible la cadena de apoyo
financiero debe acortarse para así diminuir el número de intermediarios entre
el “donante” y el “recipiente”, y lograr un financimiento más directo de las
comunidades indígenas. Si el dinero tiene que pasar por las ONGs, estas últimas
deben volverse responsables a las comunidades indígenas y sus organizaciones,
cuyos nombres son usados para atraer fondos de afuera.
Hemos escuchado como los pueblos indígenas están en búsqueda
de un apoyo durable de largo plazo, al igual que de una relación de
responsibilidad recíproca y mútua en un proceso de aprendizaje conjunto. Es
decir que los donantes deben hacer el esfuerzo de aprender de los pueblos
indígenas y al reves. Los trámites y procedimientos para financiar los proyectos
y los programas deben simplificarse. Algunas personas señalaron la necesidad de
hacer la investigación radicada en la práctica y la acción.
También aprendimos que los proyectos no pueden ser durables
ni se pueden replicar a menos que haya una reforma en los procesos nacionales.
Los obstáculos más grandes para lograr un progreso para los pueblos indígenas
son las leyes y las políticas nacionales, así como las instituciones estatales
que no reconocen la ley consuetudinario e ignoran los derechos indígenas. Estas
políticas nacionales están moldeadas fuertemente por procesos internacionales
de comercio, inversión y desarrollo. Hemos eschuchado por ejemplo como la
minería y la exploración petrolera ejercen una presión muy intensa sobre las
leyes y políticas nacionales que afectan a las tierras y los recursos ubicados
en territorios indígenas.
De esta manera, los pueblos indígenas necesitan un apoyo
para empujar este proceso y lograr reformas a nivel nacional. Ellos necesitan
la participación efectiva en diálogos nacionales para que el gobierno sepa
acerca de sus prioridades, necesidades y sus puntas de vista. Las ONGs de apoyo
y activismo pueden contribuir en este proceso, pero no pueden substituir la
participación netamente indígena. Por lo tanto, las reformas necesarias
requerirán alianzas amplias con movimientos sociales para abrir un espacio que
permita modificar y cambiar las leyes, políticas e instituciones de una manera
progresiva.
Hemos hablado también de como los donantes pueden ayudar a
este proceso de base al trabajar y dialogar con los gobiernos. La diversidad de
donantes de toda escala y actividad ha sido mencionada como una ayuda y una
potencial fuente de apoyo. Existe la posibilidad de sinergias entre los
donantes “grandes” y aquellos que son más equipados a brindar una ayuda más
directa a los pueblos indígenas.
Para que este sistema intergubernamental de ayuda funcione
apoyando los derechos indígenas, hay que cambiar el modo de co-operación e
interacción. Tambíen ha habido mucha discusión sobre la necesidad de lograr una
coordinación mejor entre donantes. Un mensaje muy frecuente de esta reunión fue
que los donantes deben tener una política específica hacia los pueblos
indígenas. También necesitan mecanismos para implementar estas políticas. Esto
último quiere decir que necesitan los fondos y recursos humanos, así como el
tiempo adecuado para cumplir bien con los requisitos de la política
operacional. Por lo tanto, necesitan un presupuesto apropiado para cubrir los
llamados “gastos de transacción” (los costos de tramitar todos los niveles de
un proyecto). Hemos compartido sugerencias sobre las formas de cubrir estos
gastos diversos, por ejemplo por medio de establecer fondos fiduciarios.
Es muy importante también que estas políticas hacia los pueblos
indígenas sean incorporadas a través de toda la cartera del donante, para
asegurar de esta forma que no se deshaga con una mano que se hizo con la otra.
Por esta razón se debe incluir los asuntos indígenas en los planes nacionales
de desarrollo y conservación preparados por los donantes. De esta manera el
donante debe asegurar que su cartera tenga políticas coherentes.
De igual manera el donante debe apoyar el esfuerzo de
reformar las leyes, políticas e instituciones nacionales para así asegurar los
territorios indígenas y sus derechos consuetudinarios. Además, los pueblos
inígenas deben estar involucrados directamente en el seguimiento y evaluación
de los proyectos y programas de ayuda. Este seguimiento de base debe usar el
conocimiento indígena y sus propios criterios de evaluación. Los proyectos y
programas también debe basarse en el principio de consentimiento informado
previo. Al mismo tiempo, hay que aplicar medidas para asegurar que el sector
privado respeta los derechos humanos y los derechos indígenas.
Hubo cierto nerviosismo sobre la palabra “condicionalidad”
por parte de las donantes, ya que implica una imposición a la soberanía
nacional. Pero hay que reconocer que la mayoría de los países ya han acordado
cumplir con los estándares en los acuerdos internacionales. Por ejemplo, la
mayoría han firmado y ratificado la Convención de la Biodiversiad, la cual
requiere (aunque sea dentro del marco jurídico nacional) el ordenamiento del
manejo de los recursos naturales según las costumbres consuetudinarios. La
mayoría han ratificado también los instrumentos principales de las Naciones
Unidas sobre derechos humanos. Sabemos que estos últimos han sido interpretados
por los comités especialistas como instrumentos que ortorgan los mismos
derechos que están detallados en el proyecto de la Declaración sobre los
derechos de los pueblos indígenas. Entonces, lo que los pueblos indígenas
quieren es solamente los derechos que ya los países se han comprometidos a
respetar como socios de acuerdos ya vigentes. También se ha escuchado una
llamada para que todos los países ratifiquen la Convencíon 169 de la
Organización internacional de trabajo.
Quiero terminar por decir gracias a todos los participantes
de este encuentro. Ha sido un proceso muy creativo.
Gracias.
Marcus Colchester
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