Posicionamiento de la FAPI en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas

Posicionamiento de la FAPI en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas

La Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), órgano que articula a 12 asociaciones de ambas regiones del país, en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas,  establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 23 de diciembre de 1994, manifestamos cuanto sigue:

El Convenio 169 “Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en países independientes” ratificado en Paraguay por Ley 234/93 establece en su artículo 2 que los Estados deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con nosotros, una acción coordinada y sistemática para proteger nuestros derechos como Pueblos y garantizar el respeto de nuestra integridad.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, en su artículo 3, afirma que nos ampara el derecho de determinar libremente nuestra condición política, económica, social y cultural.

Sin ahondar más en otros artículos del marco jurídico nacional e internacional, que nos garantizan derechos como Pueblos, expresamos claramente a la opinión pública que los indígenas articulados a la FAPI, tenemos como plataforma la fuerza que nos transmiten nuestros nuestros ancestros, y líderes espirituales. En tal sentido debemos ser considerados como actores claves en la construcción de un Paraguay sin discriminación.

Hemos dado muestra de que nuestro conocimiento tradicional, la aplicación de nuestras propias normas y mecanismos de justicia y convivencia son efectivos en nuestros territorios. Creemos que la sabiduría ancestral que tenemos contribuye a la protección de nuestro planeta y a la creación de alianzas estratégicas para dicho fin. Los Pueblos Indígenas somos aliados estratégicos para la lucha contra el cambio climático, la desertificación y la discriminación.

También hemos contribuido con aportes sustanciales en varios temas con los tres poderes del Estado Paraguayo, pero aún falta una verdadera participación desde nuestra esencia para la construcción de políticas públicas que nos visibilicen en nuestra condición de PUEBLOS y no ser sólo personas vulnerables y carenciadas.

La pobreza más grave que puede tener un PUEBLO es no ver la riqueza en la diversidad de su gente, el único camino que se visualiza para perpetuar nuestra especie humana es reconocernos iguales pero diversos, respetando y valorando lo que somos en esencia.

Hacemos especial llamado a las autoridades de otras Iglesias y/o religiones distintas a la nuestra, y les recordamos que en el Paraguay se reconoce la libertad de culto, pero además se garantiza el derecho de los Pueblos Indígenas a vivir en sus territorios acorde a su cultura, sus creencias, su espiritualidad y modos particulares de vida.

Les pedimos concretamente a las autoridades nacionales, tener presente los derechos fundamentales de los indígenas en aislamiento voluntario y prever los mecanismos eficientes para hacerlos efectivos. También relevamos la deuda histórica del país con los indígenas que fueron afectados por obras que cercenaron derechos fundamentales. Solicitamos la aplicación del deber de reparación y resarcimiento e indemnización reconocidos en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Por ello en este día en que Naciones Unidas nos recuerda de manera particular, solicitamos vehementemente que todas las agencias y organizaciones especializadas del organismo universal, impulsen y asesoren a los Estados a la mejor aplicación de nuestros derechos, especialmente aquellos estándares mínimos reconocidos en la “Declaración de Naciones Unidas” para los Derechos de los Pueblos Indígenas.