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Urge tomar medidas para detener la apropiación de tierras de pueblos indígenas de Indonesia para dedicarlas a megaproyectos

Urge tomar medidas para detener la apropiación de tierras de pueblos indígenas de provincias boscosas como Kalimatan y Papúa en Indonesia para dedicarlas a megaproyectos. La destrucción de bosques y ríos está socavando los medios de vida indígenas locales, y destruyendo tierras ancestrales. Entre 40 y 70 millones de personas que viven en zonas rurales de Indonesia dependen del acceso a tierras y recursos, por ejemplo el agua para beber y para el saneamiento, protegidos por leyes consuetudinarias.

E-Boletín FPP Octubre 2013 (PDF Version)

Queridos amigos: 

El principio de que el disfrute de los derechos humanos es a la vez el medio y el objetivo del desarrollo resalta la importancia de la supervisión de los derechos humanos como medio para empoderar a sus titulares  para que los ejerzan, al tiempo que exigen a los Estados y otros agentes que rindan cuentas de sus obligaciones relacionadas con los derechos humanos.  

Protección del consentimiento libre, previo e informado en Indonesia

En estrecha colaboración con socios de Indonesia, el Forest Peoples Programme (Programa para los Pueblos de los Bosques) ayudó a convocar una reunión global de The Forests Dialogue (El Diálogo de los Bosques) dedicada a asegurar que el derecho al consentimiento libre, previo e informado (CLPI) sea respetado en Indonesia. El encuentro se desarrolló a lo largo de cuatro días del mes de octubre de 2010 en la provincia de Riau de la isla de Sumatra, Indonesia, con más de 80 participantes de variada procedencia, entre ellos pueblos indígenas, representantes de comunidades locales, organizaciones no gubernamentales, instituciones financieras internacionales, organismos gubernamentales y el sector privado. Esta reunión fue la primera de una serie de diálogos sobre el terreno que se ha planificado con la finalidad principal de explorar cómo los organismos gubernamentales, las empresas comerciales y las organizaciones no gubernamentales deberían respetar en la práctica el derecho de los pueblos indígenas y las comunidades locales a dar o denegar su consentimiento libre, previo e informado, a través de sus organizaciones representativas libremente elegidas, para actividades que puedan afectar a sus derechos.