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Una organización de pueblos indígenas y varias ONG internacionales piden que se frene el proceso FLEGT de Guyana y la UE

En abril y mayo de 2013 la Asociación de Pueblos Amerindios (APA) de Guyana y un consorcio de ONG europeas, entre las que se incluye el Forest Peoples Programme, enviaron sendas cartas a la Comisión Forestal de Guyana (GFC por sus siglas en inglés) y la Comisión Europea (CE) expresando su inquietud ante los acelerados procesos de consulta y la falta de participación significativa de comunidades que dependen de los bosques en el proceso FLEGT. 

El Gobierno del Reino Unido continúa desarrollando sus planes para ayudar a países en desarrollo a hacer frente a la deforestación

El Gobierno británico está finalizando sus planes de ayuda para frenar la deforestación en todo el mundo, como parte de su fondo internacional para el clima (ICF por sus siglas en inglés) de £ 2900 millones de libras esterlinas. Dicho fondo ha sido establecido por el Reino Unido «para ayudar a los países en desarrollo a hacer frente al cambio climático y la pobreza»[1] e incluye un componente específico de los bosques que está siendo desarrollado por el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) y por el Departamento de Energía y Cambio Climático (DECC) del Reino Unido. Una parte de los fondos ya ha sido asignada al programa Forest Governance, Markets and Climate (Gobernanza de los bosques, mercados y clima), que tiene como fin ayudar a los países socios FLEGT a «continuar y acelerar sus esfuerzos para hacer frente a la explotación forestal ilegal [...] y apoyar la trazabilidad de la cadena de suministro de la madera de construcción»[2]. Parece ser que ahora el Gobierno del Reino está planeando extender este trabajo a otros productos básicos que actualmente están impulsando la deforestación, como la soja y el aceite de palma.

Un taller regional de la ACRN en Douala fortalece una visión común para garantizar los derechos de propiedad de las comunidades sobre las tierras y los recursos

Del 12 al 16 de septiembre se realizó en Douala, Camerún, un taller regional de la African Community Rights Network o ACRN (Red Africana de Derechos Comunitarios) dedicado a la protección de los derechos de las comunidades sobre tierras forestales, con el Centre pour l’Environnement et le Développement o CED (Centro para el Medio Ambiente y el Desarrollo) como anfitrión y organizado conjuntamente por el FPP y sus socios CED, FERN y ClientEarth. En el taller se congregaron unos 50 representantes de organizaciones de la sociedad civil y representantes de comunidades de siete países de la cuenca del Congo, de Ghana y de Liberia, así como la experta en tenencia de la tierra Liz Alden Wily. El taller fue financiado por la Unión Europea y la Iniciativa para los Derechos y los Recursos (RRI por sus siglas en inglés).

El taller culminó con declaraciones sobre la posición de los asistentes dirigidas al Gobierno, a la sociedad civil y a las comunidades. Las declaraciones expresaban las conclusiones de los participantes de que la cuestión central y urgente que hay que abordar es cómo se pueden garantizar los derechos de las comunidades sobre sus tierras y recursos consuetudinarios como derechos de propiedad dentro de las leyes nacionales. Las declaraciones también exponían los medios para garantizar esta protección oficial y apoyar la gobernanza comunitaria. Silas Siakor, director del Instituto de Desarrollo Sostenible (SDI por sus siglas en inglés) de Liberia, presentó esta visión a funcionarios del Gobierno de Camerún en nombre de los asistentes al taller en la última mañana del mismo.

¿Podría la reforma agraria triunfar donde ha fracasado la conservación?

Las organizaciones de conservación han hecho grandes progresos  hacia el reconocimiento de  que las áreas protegidas deben respetar los derechos de los pueblos indígenas según están consagrados en el derecho internacional, incluido el derecho a dar o denegar su consentimiento libre, previo e informado para el establecimiento de nuevas áreas protegidas en sus territorios consuetudinarios. Sin embargo, en la práctica las organizaciones de conservación con frecuencia no le permiten  a los pueblos locales el uso de r los bosques y otros recursos, y solo les consultan después de haber preparado los planes de gestión de los recursos, en lugar de haberlos escrito conjuntamente.