Herramientas, gobernanza y uso estratégico de información y datos generados por las comunidades sobre sus tierras, recursos y bienestar

at Kahnawake
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Herramientas, gobernanza y uso estratégico de información y datos generados por las comunidades sobre sus tierras, recursos y bienestar

Las herramientas y técnicas de cartografía y supervisión utilizadas por pueblos indígenas y comunidades locales de todo el mundo así como el uso estratégico que hacen de los resultados fue el tema central de un taller de tres días que se realizó en diciembre.

El anfitrión del taller, organizado por el Forest Peoples Programme o FPP (Programa para los Pueblos de los Bosques) fue la comunidad Mohawk de Kahnawà:ke, Canadá, que también utiliza herramientas de supervisión para documentar los cambios que están sufriendo sus tierras y aguas ancestrales.

El taller se llevó a cabo a principios de diciembre con antelación a las reuniones del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en Montreal, y fue una oportunidad para que personas de comunidades indígenas y locales de lugares tan diversos como Aotearoa/Nueva Zelanda, Senegal, Tailandia y Siberia compartieran experiencias e identificaran dificultades y soluciones.

El grupo debatió cómo la investigación mediante supervisión (la acción), las herramientas y las tecnologías, tales como los mapas, los sitios web y las aplicaciones para dispositivos móviles, tenían potencial para ayudar a las comunidades a comprender los cambios y sus efectos y a utilizar imágenes para visualizar dichos efectos. Otro beneficio que pueden aportar es la concienciación (tanto dentro de las comunidades como fuera), demostrando quiénes son los propietarios y los guardianes, y documentando efectos positivos o negativos. La supervisión consta de varios pasos que consisten en recopilar información, obtener pruebas visuales como puedan ser fotos o vídeos, trazar un mapa con las coordenadas GPS, poner por escrito lo que ha pasado y cuándo, sistematizar los datos y publicarlos o utilizarlos para defender sus causas, dependiendo del acuerdo al que haya llegado la comunidad para el uso de los datos.

Las comunidades informaron sobre las herramientas que utilizan para su labor de supervisión, por ejemplo el trazado de mapas, los calendarios ecoculturales, las redes de emisoras de radio comunitarias, los drones, el ciberseguimiento de la fauna, los sistemas mundiales de información, las imágenes Landst y otros tipos de imágenes aéreas. También se habló de la identificación y solución de problemas de seguridad, de los riesgos que conlleva la recopilación de datos, de la normalización y de las posibilidades de comparación y agregación de datos generados por las comunidades. Junto con la importancia de compartir la información, se debatieron los riesgos, como por ejemplo la información compartida públicamente que ya no está bajo el control de la comunidad, los riesgos de revelar datos sensibles o la ubicación de lugares de gran valor, y los riesgos para la seguridad de los supervisores de la comunidad, teniendo en cuenta el preocupante aumento de la violencia y los asesinatos de defensores del medio ambiente.

Caroline de Jong, una de las coordinadoras del programa de Gobernabilidad Medioambiental del Forest Peoples Programme, dijo: «Mantuvimos debates intensos tanto en el grupo global como en grupos pequeños sobre cómo se podrían garantizar y reforzar aún más el control por parte de la comunidad y su propiedad de la información obtenida mediante la supervisión, y sobre cómo reducir todo lo posible la dependencia (por ejemplo, de “ONG técnicas”) y maximizar la autonomía y la autodeterminación. Los participantes valoraron especialmente la orientación para utilizar las herramientas existentes, y el tiempo para hacer preguntas y plantear inquietudes y necesidades relacionadas con asuntos clave como asegurar el uso democrático de las herramientas, la recopilación de datos fuera de línea, el analfabetismo, la necesidad de recopilar datos que permitan conocer las tendencias y los cambios con el paso del tiempo, y la recopilación de datos sobre cuestiones no necesariamente vinculadas a una parte del territorio (por ejemplo, sobre el idioma o el nivel de conocimientos)».

Una sección del taller se centró en los procesos internacionales que reconocen y apoyan específicamente los datos (espaciales) recopilados mediante la supervisión basada en la comunidad, como son el Convenio sobre la Diversidad Biológica, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).Los participantes examinaron las oportunidades que surgirán de aquí a 2020 y después (por ejemplo la Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 5, los sextos informes nacionales que deben presentar las Partes en el CDB, la segunda edición de las Perspectivas locales sobre la diversidad biológica, historias locales en el contexto de los ODS y la evaluación mundial de la IPBES) y trabajaron en grupos regionales para debatir oportunidades, objetivos y necesidades (regionales/nacionales) y para hacer planes concretos de colaboración en esta labor.

Organizar este taller con miembros de la comunidad Mohawk de Kahnawà:ke y que participaran significó que los asistentes pudieron aprender más cosas sobre la historia, la cultura y la gobernanza de su comunidad y federación. Los Mohawk son propietarios colectivamente de un pequeño pedazo de tierra, pero las decisiones tomadas en el paso continúan afectando negativamente a la comunidad hoy en día; concretamente la vía marítima del San Lorenzo, o canal de San Lorenzo, construida en la década de los 50 ha aislado del río a la comunidad y la ha privado de más de 484 hectáreas de su tierra. El acceso al río es tan esencial para la identidad de los Mohawk que el nombre de su tierra, Kahnawà:ke, traducido al español es «lugar junto a los rápidos». Aparte de eso hay dos grandes carreteras y un ferrocarril que atraviesan su tierra y la comunidad sufre un grave problema de residuos (ilegales) por estar cerca de una de las mayores áreas urbanas de Canadá. Con su propia escuela, establecida para asegurar la supervivencia de la forma de vida Mohawk, la comunidad está trabajando para preservar y revitalizar su lengua, cultura e identidad, y está trazando mapas y supervisando su tierra con el fin de garantizar que sea conservada para las generaciones futuras y con el de restaurar zonas críticas para la diversidad biológica como las orillas del río que aún quedan en estado natural y en las que se refugian especies como aves y tortugas.