Líderes indígenas y defensores de los derechos humanos exigen a la UE medidas urgentes frente a la deforestación

Closing the Gap
Closing the Gap

Líderes indígenas y defensores de los derechos humanos exigen a la UE medidas urgentes frente a la deforestación

Bruselas, 29 de junio: Tras participar en reuniones de la Alianza de las Declaraciones de Ámsterdam y DG Trade para presentar soluciones basadas en los derechos para lograr un comercio sin deforestación, la delegación del foro «Closing the Gap» (Cerrar la Brecha) integrada por líderes indígenas y activistas de los derechos humanos de Liberia, Indonesia, República Democrática del Congo y Colombia está viajando a Bruselas para entregar una petición firmada por 160 000 personas en la que instan al presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker a mantener el compromiso internacional de la Unión Europea de detener la deforestación para 2020 apoyando un plan de acción de la UE para proteger los bosques y respetar los derechos de los pueblos de los bosques.

A principios de junio una serie de ONG dedicadas al medioambiente y a los derechos humanos solicitaron una reunión para entregar oficialmente la petición al presidente Juncker, pero su petición fue denegada. Varios activistas y representantes de comunidades de países con bosques tropicales están visitando Bruselas con la esperanza de que los vicepresidentes Timmermans y Katainen se reúnan con ellos para poder explicarles por qué la actuación de la UE frente a la deforestación es crucial y urgente. Hoy se congregarán en frente del edificio Berlaymont a las 11:00 h para pedir públicamente que la UE actúe frente a la deforestación garantizando la seguridad de sus tierras y defendiendo sus derechos humanos. Estarán disponibles para entrevistas.

Uno de los delegados, Franky Samperante de la ONG indígena indonesia Pusaka está en Bruselas para concienciar sobre las comunidades que sufren conflictos por las tierras, violencia e intimidación a manos de empresas dedicadas a la palma de aceite, la pasta del papel, el propio papel y la explotación forestal. Samperante ha explicado lo siguiente:

«El bosque es la fuente de nuestras vidas. Por eso la deforestación nos incapacita para vivir con dignidad o limita nuestra capacidad para hacerlo. Las empresas madereras y las que tienen plantaciones en Indonesia continúan demoliendo, desalojando y destruyendo nuestros bosques y sistemas agroforestales. Las comunidades afectadas han perdido y siguen perdiendo medios de vida. Ahora tienen dificultades para encontrar fuentes decentes de alimentos. Sus conocimientos indígenas están amenazados y están sufriendo malnutrición y problemas de salud. Ni siquiera los programas de asistencia para el desarrollo bien planeados pueden reemplazar los beneficios de los bosques que se están perdiendo. Hay que tomar medidas para detener las violaciones de derechos y la tala de bosques».

Cada año se siguen perdiendo y degradando como mínimo 10 millones de hectáreas de bosque tropical, un área tres veces más grande que Bélgica, en perjuicio de los derechos de las comunidades de los bosques y emitiendo el 10 % de las emisiones mundiales anuales. La producción de productos básicos agrícolas, como la carne de vacuno, el aceite de palma, la soja y el cacao, es responsable de hasta el80 % de esta pérdida. La UE es el segundo mayor importador de tales productos y los bancos y empresas europeos son los principales financiadores de la expansión de los agronegocios en países con bosques tropicales y los que más invierten en ella.

Tom Griffiths, del Forest Peoples Programme o FPP (Programa para los Pueblos de los Bosques), una ONG dedicada a los derechos humanos que acompaña a los delegados, ha resaltado lo siguiente:

«La desenfrenada tala de bosques impulsada por el consumo de productos básicos agrícolas en la UE a menudo está ligada a violaciones de los derechos humanos, el robo de tierras y perjuicios a los medios de vida de pueblos de los bosques. El comercio y el consumo de la UE también están impulsando la destrucción de hábitats y causando daños al clima mundial. La UE debe tomar medidas contundentes para combatir la deforestación ligada a sus empresas y su comercio, entre ellas medidas eficaces para defender los derechos humanos y proteger los bosques afectados por las cadenas de suministro de la UE».

La petición fue una iniciativa de 20 ONG de todo el mundo. Surgió en mayo de 2018, tras la publicación de un estudio de viabilidad que ofrece 20 opciones para políticas de actuación frente a la deforestación. Este estudio fue encargado por la Comisión Europea después de que el Parlamento Europeo y el Consejo encargaran a la Comisión que desarrollara un plan de acción para resolver la deforestación y la degradación para 2020. La UE también se comprometió a detener la deforestación para 2020 cuando adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Desde entonces, los Estados miembros, entre ellos Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Reino Unido, losmiembros del Parlamento Europeo y algunas empresas progresistas también han hecho un llamamiento a la acción. Aún no está claro si la Comisión Europea propondrá algo o no.

Nicole Polsterer, una defensora del consumo y la producción sostenibles del Grupo de Bosques y Derechos de Fern, ha dicho lo siguiente:

«El legado de Juncker en lo que respecta a los bosques pende de un hilo: la UE solo tiene 18 meses antes de que se acabe el plazo en 2020, por lo que la UE tiene que actuar mientras él sigue de guardia. Con las empresas, los Estados miembros, las ONG y el Parlamento Europeo apoyándole, ¿a qué está esperando? La gran mayoría considera que esto es la prueba de fuego para que la UE demuestre la seriedad con la que se toma sus compromisos para abordar el impacto que el consumo en la UE tiene en todo el planeta».

Michael Rice de Both ENDS, una ONG holandesa que está apoyando la visita de la delegación indígena, ha añadido lo siguiente:

«La cuestión que se plantea a la hora de elaborar una política europea de comercio y deforestación que sea sensata también es garantizar un diálogo bien informado y sólido sobre dicha política. Vemos que hay un fuerte grupo empresarial de presión debatiendo con los responsables de tomar decisiones en la UE mientras se hace caso omiso de las voces de las comunidades a las que están quitando las tierras y los bosques para alimentar las cadenas de suministro europeas. La UE debe cumplir sus propios compromisos de respeto de los derechos y las necesidades del ser humano, y reconocer que las comunidades cuyos derechos están en peligro por culpa de las cadenas de suministro de la UE son las principales partes interesadas en las políticas de comercio y deforestación de la UE».