Recursos

La Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo apoya al Forest Peoples Programme para ayudar a comunidades forestales afectadas por la REDD en la República Democrática del Congo

En lo que se refiere a la riqueza de los recursos naturales, la República Democrática del Congo (RDC) es uno de los países más ricos de África. Sin embargo sus ciudadanos se cuentan entre  los más pobres del mundo. Aquí viven algunas de las comunidades más empobrecidas y políticamente marginalizadas: comunidades indígenas y forestales locales. Dependen principalmente de los bosques y otros recursos naturales para asegurar  su forma de vida básica: la caza y la recolección de subsistencia en los bosques, y la agricultura a pequeña escala. Actualmente estos pueblos de los bosques tienen muy poca o ninguna influencia en las decisiones nacionales y provinciales sobre la forma en que los grupos comerciales o de conservación van a utilizar sus tierras consuetudinarias, y a menudo los intereses de esos grupos no coinciden con las necesidades, las prioridades y los derechos humanos básicos de las comunidades forestales.

La RDC tiene abundantes recursos naturales y una enorme diversidad biológica forestal. Desde el período colonial sus bosques se han visto sometidos a numerosas presiones por parte de empresas comerciales, entre ellas madereras, mineras, de exploración petrolera y agroindustriales. Muchos millones de hectáreas de bosques de la RDC ya han sido explotados con fines madereros y mineros, y hay planificados muchos más proyectos de explotación. Entre ellos se incluye un enorme proyecto de infraestructura para conectar distintos puntos de un país del tamaño de Europa occidental, así como gigantescas plantaciones de palma de aceite y otros cultivos.

E-Boletín FPP Octubre 2011 (PDF Version)

Estimados amigos:

Tanto en África, como en Asia y en Latinoamérica los pueblos de los bosques están alzando su voz contra las continuas violaciones de sus derechos impuestas por planes de desarrollo y conservación que hacen caso omiso de sus intereses y les niegan su derecho a opinar. Estos pueblos van más allá de la resistencia, insistiendo en sus propias formas de manejar sus vidas, sus tierras y sus bosques.

Los pueblos indígenas de Camerún: entre Ngoyla-Mintom y el reconocimiento nacional

El diálogo Parlamento-Gobierno

En comparación con la situación de los años 90 y principios del 2000, la cuestión del reconocimiento de los pueblos indígenas del Camerún se ha puesto verdaderamente al centro de las preocupaciones en estos últimos años, aunque sea de una manera muy tímida.

En efecto, durante el 1 y el 2 de septiembre de 2011 se celebró en Yaundé, Camerún, el diálogo Parlamento-Gobierno sobre los pueblos indígenas. Asistieron a este encuentro los deputados a la asamblea general reunidos en el centro de la Red Parlamentaria (REPAR), los representantes de los ministerios que tienen proyectos que afectan a los pueblos indígenas, los socios para el desarrollo, las representaciones especializadas de las Naciones Unidas y, por supuesto, una nutrida delegación de los pueblos indígenas: Baka, Bakola, Bagyéli y Bororo. La innovación se puso en el compromiso de cada uno de poner por encima las preocupaciones relacionadas con la consideración de los derechos de las comunidades arriba mencionadas. Las administraciones se sometieron al juego de preguntas y respuestas realizadas por los deputados y los pueblos indígenas.

Una plantación de BioPalm provocará la destrucción de comunidades Bagyeli en Camerún

El Gobierno de Camerún ha firmado un memorando de entendimiento para que BioPalm Energy Ltd (una subsidiaria del grupo SIVA con sede en Singapur) cree una plantación de palma de aceite de 200 000 hectáreas en la provincia de Ocean, Camerún. Este proyecto fue lanzado el miércoles 24 de agosto de 2011, a pesar de que el pueblo indígena Bagyeli se opone a la decisión de asignar sus tierras consuetudinarias a la plantación de BioPalm.

A través de su reciente trabajo de campo, el Forest Peoples Programme (Programa para los Pueblos de los Bosques o FPP) ha encontrado que ni el proyecto ni el Estado se han asegurado de contar con el consentimiento libre, previo e informado de los Bagyeli, como requiere la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, que Camerún ha ratificado.