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«Bosques con elevadas reservas de carbono»: desafíos de la implementación

En respuesta a la presión de los consumidores para que se retiren de las estanterías de los supermercados los productos que tengan alguna conexión con la deforestación, las empresas han estado haciendo numerosas promesas de «deforestación cero», a menudo acompañadas de compromisos de «explotación cero». Estas empresas buscan asegurarse de que los productos de sus «cadenas de suministro» no tienen consigo una «deforestación incorporada» y no están vinculados al acaparamiento de tierras ni a la violación de los derechos humanos y laborales. Estos compromisos son bienvenidos, pero plantean numerosos interrogantes, por ejemplo: ¿qué requieren en la práctica y cómo se puede verificar el desempeño de las empresas?

El debate de la “deforestación cero”: los pueblos de los bosques, los “altos valores de conservación” y las “grandes reservas de carbono”

La urgencia de los llamamientos mundiales para frenar la pérdida de los bosques ha aumentado a la luz de renovados esfuerzos por combatir el cambio climático. Las estadísticas son claras: el rápido cambio en el uso de la tierra es una causa importante de las emisiones de los gases causantes del calentamiento mundial. En algunos países con bosques tropicales, como Indonesia, el desmonte de tierras para plantaciones de palma de aceite y madera para pasta está causando niveles de emisión enormemente elevados proveniente de los bosques arrasados y los pantanos de turba drenados. Las emisiones por habitante de Indonesia compiten con las de muchos países desarrollados. Por tanto lo lógico es frenar la pérdida de los bosques.

Los esfuerzos de una empresa de aceite de palma para frenar la deforestación no son sostenibles

Las empresas de aceite de palma han sido criticadas durante mucho tiempo por su dañino desbroce tanto de bosques como de turberas, el cual contribuye considerablemente al calentamiento de la Tierra. Se calcula que Indonesia, donde la deforestación sigue en aumento a pesar de las promesas presidenciales de detenerla, es el tercer emisor mundial de gases de efecto invernadero. Esto se debe más que todo al desbroce a gran escala de tierras para destinarlas a plantaciones de aceite de palma, a empresas de pulpa y papel, así como a la transmigración.  Dada la ineficacia de los esfuerzos gubernamentales, conseguir que las empresas reserven zonas para bosques y turberas dentro de sus concesiones parece una forma razonable de limitar el problema. Pero, teniendo en cuenta que la mayoría de las concesiones son otorgadas por los Gobiernos sin reconocer ni asegurar primero las tierras de las comunidades locales¿qué implicaciones tendrían esas reservas para los derechos y los medios de vida de los pueblos de los bosques?

Nuevo protocolo de supervisión y gestión de altos valores de conservación de tipo 5 y 6

El reconocimiento de los efectos sociales y ambientales de la conversión a gran escala del uso de tierras en plantaciones de monocultivos como la palma de aceite ha dado lugar a numerosas normas voluntarias de sostenibilidad, como por ejemplo la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés), para  adoptar el concepto de «alto valor de conservación» (AVC).

Diversas empresas despejan "zonas designadas como de alto valor para la conservación" (AVC) en Indonesia

Presuntamente una serie de empresas de Indonesia han estado despejando zonas designadas como de alto valor para la conservación (AVC), en lugar de gestionarlas adecuadamente con el fin de mantener o mejorar los valores identificados en dichas zonas. Las zonas AVC incluyen zonas importantes para el mantenimiento de los medios de vida y las identidades de las comunidades indígenas y para los servicios medioambientales.