E-Boletín FPP Diciembre 2012 (PDF Version)

FPP E-Newsletter December 2012
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E-Boletín FPP Diciembre 2012 (PDF Version)

Estimados amigos:

La importancia de garantizar el respeto por los derechos de los pueblos de los bosques a controlar sus bosques, tierras y medios de subsistencia es cada vez más clara y, sin embargo, más controvertida. Como se pone claramente de manifiesto en los artículos de esta edición de nuestro boletín, las apropiaciones de tierras y recursos no solo son impuestas por los promotores comerciales, sino que además son fomentadas activamente por los gobiernos, cuya principal responsabilidad debería ser la protección de los derechos de los ciudadanos. Pero estas mismas imposiciones también encuentran la resistencia de las comunidades locales y los pueblos indígenas, en ocasiones con un alto costo personal.

En Perú, el Gobierno ha dado luz verde a una nueva extensión para la exploración de petróleo y gas en zonas de la selva tropical que el mismo Gobierno ha confinado para proteger los derechos de pueblos indígenas aislados, sumamente vulnerables a enfermedades introducidas. La medida ha sido, no solo rechazada por organizaciones de pueblos indígenas, sino también criticada por órganos internacionales de derechos humanos. En otras partes de Perú, los pueblos indígenas están movilizando las redes sociales para reforzar sus protestas contra los programas de construcción de carreteras previstos, que temen dejen sus bosques expuestos a más apropiaciones de tierras.

En Liberia, las comunidades afectadas de distintas partes del país han hecho pública una declaración en contra de la ocupación de sus tierras por parte de promotores de plantaciones de palma de aceite, en la que exigen que se respeten sus derechos a la tierra y al consentimiento libre, previo e informado. Los actuales contratos entre el Gobierno y las empresas de palma de aceite anulan tales derechos de forma explícita. En Camerún, pese a la fuerte presión de la sociedad civil, el Gobierno sigue resistiéndose a cambiar el Código Forestal de modo que garantice los derechos de los pueblos y comunidades indígenas en los bosques. En Guatemala, como se relata en el artículo de un autor de nuestra organización invitada, mientras los campesinos y los pueblos indígenas luchan por recuperar sus tierras agrícolas y bosques expropiados en la época colonial, las nuevas empresas mineras y madereras siguen ocupando más tierras. Se habla de desalojos forzosos, represión policial e incluso asesinatos de los que oponen resistencia.

La resistencia a las violaciones de derechos y a la discriminación debe empezar desde la base. Mientras seguimos con nuestra labor de concienciación sobre los derechos —incluidos los derechos de las mujeres indígenas en Uganda— es alentador saber que las Comisiones de Derechos Humanos del sudeste de Asia han exhortado a la Comisión Intergubernamental de Derechos Humanos de ASEAN y a sus Estados miembros a que garanticen los derechos de los pueblos ante las apropiaciones de tierras por parte de agronegocios.

Dado el consenso mundial que existe de que un «desarrollo sostenible» exige el respeto por los derechos, resulta especialmente irritante ver que el Banco Africano de Desarrollo y Gobiernos de algunas Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica todavía están muy por detrás de otros organismos intergubernamentales al mostrarse reacios a reconocer los derechos de los pueblos indígenas.

Una forma de interpretar este retroceso y conflictos continuos es concluir que estamos condenados a un ciclo interminable de ignorancia, fomentada por intereses creados y por la repetición de los abusos. Sin embargo, el hecho de que estos atropellos se hagan cada vez más visibles y que sean rechazados por los que sufren las consecuencias también es motivo de esperanza. Cada vez más, las apropiaciones de tierras y recursos y la negación de los derechos de los pueblos de los bosques se consideran inaceptables tanto desde el punto de vista de las normas de derechos humanos como de las políticas. Nuestra campaña mundial por la justicia para los pueblos de los bosques debe continuar, y los Estados deben estar obligados a respetar sus derechos. Me vienen a la mente las palabras de San Agustín en su obra «La ciudad de Dios»: «Sin la virtud de la justicia, ¿qué son los reinos sino unos execrables latrocinios?».

Marcus Colchester, Director