Fallos graves expuestos por un informe sobre el financiamiento de reasentamientos por parte del Banco Mundial

Fallos graves expuestos por un informe sobre el financiamiento de reasentamientos por parte del Banco Mundial

Un informe de investigación revela que el Banco Mundial ha fracasado estrepitosamente en el control y seguimiento de los impactos a largo plazo de reasentamientos causados por su financiación. El informe, realizado por un equipo de más de 50 reporteros que trabajan en 21 países, revela que un impresionante total de 3,4 millones de personas ha sido desplazado por proyectos financiados entre 2004 y 2013.Uno de los casos investigados es el Proyecto de Gestión de los Recursos Naturales de Kenia, un proyecto de capacitación para el Servicio Forestal de Kenia (KFS por sus siglas en inglés). Durante el desarrollo del proyecto, el KFS desalojó regularmente a los Sengwer de sus tierras y redujo a cenizas sus hogares ancestrales en las colinas Cherangany.

Este caso provocó la presentación de una denuncia ante el Panel de Inspección del Banco Mundial, el cual concluyó que el Banco no había evaluado ni entendido adecuadamente el riesgo de desalojos que planteaba la financiación de un organismo público que en el pasado ya había sido cómplice de tales desalojos. En la actualidad, los Sengwer están esperando a ver hasta qué punto estará el Banco dispuesto a apoyar los esfuerzos para remediar algunos de los daños que han sufrido por culpa del proyecto y las injusticias territoriales históricas en las que tienen su origen estos daños.

El informe más amplio destaca que estas fallas no se limitan a unos pocos casos concretos, sino que más bien reflejan que todo el sistema ha fallado a la hora de evaluar adecuadamente los posibles riesgos que los proyectos plantean para los derechos humanos. Las organizaciones de pueblos indígenas y la sociedad civil de todo el mundo han pedido en repetidas ocasiones al Banco que evalúe adecuadamente tales riesgos, tanto a nivel de proyecto como a nivel de planificación nacional. Sin embargo el proyecto de salvaguardias del Banco propuesto actualmente no garantiza que se aborden explícitamente los riesgos para los derechos humanos. Cabe esperar que un segundo borrador, que saldrá a la luz en breve, corrija esta deficiencia.

El diagnóstico estratégico por país (la herramienta de evaluación preliminar de riesgos que el Banco está probando actualmente) es igualmente preocupante, ya que no contiene requisitos específicos para que el personal del Banco tenga en cuenta los patrones históricos de abusos de los derechos humanos o riesgos para los mismos en los países prestatarios. Esto es así a pesar de las recomendaciones concretas que ha hecho la sociedad civil. Actualmente el Banco está probando su proceso de diagnóstico estratégico por país en 15 países, y está alentando encarecidamente a la sociedad civil de estos países a llamar la atención de las oficinas que el Banco tiene en sus países sobre los patrones históricos de abusos de los derechos humanos, para asegurar que no se puedan ignorar tales consideraciones  en la futura planificación por país.

El informe refleja algunos de los resultados del examen de la cartera de reasentamiento involuntario del Banco, cuya primera fase se completó en mayo 2012 y la segunda en junio de 2014, (publicado finalmente el 5 de marzo de 2015). Este examen interno puso de relieve las deficiencias de la supervisión, señalando que “la falta de datos sustanciales sugiere que podrían existir equivocaciones significativas en el sistema del Banco para la gestión de reasentamientos”, entre otras deficiencias graves.

Los fallos y equivocaciones identificados mediante el examen interno fueron más allá de una simple escasez de información, una falla de por sí ya grave. El examen también resaltó que no se habían proporcionado mecanismos de reclamación, según lo exige la política del Banco, para permitir que los proyectos respondan a las inquietudes de las comunidades y para evitar daños en primer lugar. El Banco ha respondido a este examen interno con un breve plan de acción y una promesa de “hacerlo mejor”, pero dicho plan no aborda adecuadamente la magnitud de los problemas identificados.

El problema al que ahora tiene que hacer frente el Banco, aparte de reformar los sistemas y procesos, es ofrecer una reparación por los daños sufridos. Acceder a un mecanismo de reparación efectivo y sustancial por los daños sufridos es uno de los mayores retos a los que se enfrentan las comunidades afectadas por el legado revelado en el examen. El Banco tiene aún que abordar esto y proporcionar fondos y experiencia para, al menos, comenzar la reparación de los daños ocasionados.