Cumbre del clima de París: ¿es esta la última oportunidad para detener el cambio climático y respetar los derechos de los pueblos indígenas?

Cumbre del clima de París: ¿es esta la última oportunidad para detener el cambio climático y respetar los derechos de los pueblos indígenas?

Después de los terribles ataques terroristas que han conmocionado a todo el mundo, la cumbre sobre el cambio climático (COP 21) será muy diferente a la que las Naciones Unidas y Francia habían imaginado.

Por eso el mundo tiene la mirada puesta en París con sentimientos de angustia y expectativa. Se espera que las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) lleguen a un acuerdo que será la base para un futuro régimen internacional sobre cambio climático a partir del 2020. Tres acciones determinantes son cruciales: i) limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C, ii) intensificar la financiación para hacer frente al cambio climático, y iii) contraer compromisos O simplemente ofrecer contribuciones. Esta última acción determinará si se llega o no a un acuerdo vinculante en París basado en la justicia climática y un enfoque basado en los derechos.

Al consultar las contribuciones recopiladas en las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC, por sus siglas en inglés) que han presentado muchas Partes podemos observar que en general dichas contribuciones permitirían que la temperatura aumentase entre 2,5 y 3 °C, mucho más de lo que se necesita para limitar los efectos destructivos del cambio climático. Habrá que hacer más en cuanto a eliminar gradualmente la dependencia en los combustibles fósiles, lo que a su vez incluiría detener la invasión de las tierras de los pueblos indígenas y la criminalización de activistas que se opongan a actividades extractivas.

En lo que se refiere a la financiación, las contribuciones siguen estando por debajo de los esperados 100 000 millones de dólares americanos anuales (hasta 2020). Poco antes de la cumbre de París el Fondo Verde para el Clima (FVC) decidió aumentar los desembolsos en el próximo año para financiar sus primeros ocho proyectos. Uno de ellos, un proyecto de mitigación en humedales ubicados en tierras indígenas de Perú, suscitó preocupación respecto a la capacidad efectiva del FVC para respetar el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) y los derechos de los pueblos indígenas. Por primera vez una amplia coalición de organizaciones de pueblos indígenas envió un mensaje claro a la Junta del FVC pidiendo la adopción de una política de pueblos indígenas basada en las normas y obligaciones internacionales de derechos humanos, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (DNUDPI).

Como una prueba más de la capacidad renovada de las organizaciones de los pueblos indígenas para movilizarse, cientos de líderes de pueblos indígenas de todas las regiones van a reunirse para participar con los Gobiernos y otras partes interesadas (ONG y sector privado) en las demandas fundamentales generadas en diversas consultas regionales. En primer lugar cualquier acuerdo sobre el cambio climático debe contener compromisos claros para respetar los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas en los programas y las acciones climáticas: una propuesta de política compartida por una amplia alianza de circunscripciones. En segundo lugar, los resultados de París tendrán que reconocer la contribución del conocimiento tradicional y los medios de vida de los pueblos indígenas a la mitigación y la adaptación.

Un caso importante muestra que eso solo es posible si se respetan y reconocen los derechos a la tierra. El socio del FPP en Guyana –la Asociación para el Desarrollo de los Pueblos del Sur Central (SCPDA por sus siglas en inglés), una federación de comunidades Wapichan de Guyana y su plan de manejo tradicional– recibirá el prestigioso Premio Ecuatorial del PNUD. El reconocimiento hecho a la SCPDA pone de relieve la importancia del acceso a la financiación y de la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas en los programas y procesos relativos al cambio climático. Se requerirá un fondo específico al que puedan acceder directamente los pueblos indígenas del Norte y del Sur. El Pabellón de los Pueblos Indígenas de la COP 21 mostrará ejemplos de cómo los pueblos indígenas protegen sus tierras, territorios y recursos y desempeñan un papel crucial en las acciones de respuesta al cambio climático.

París también será el anfitrión de una serie de iniciativas paralelas de organizaciones de la sociedad civil, movimientos por la justicia climática, e incluirá la “Agenda de Acción Lima-París”. De especial relevancia para los pueblos indígenas es la sección sobre las contribuciones de las empresas para sacar la deforestación de las cadenas de suministro de productos básicos, y en particular el papel del suministro del aceite de palma en la violación de los derechos de los pueblos de los bosques. Los representantes de las comunidades de Ucayali en la Amazonía peruana y la FECONAU, organización asociada al FPP, estarán en París para resaltar los impactos sociales y sobre los derechos humanos que el aceite de palma está teniendo en Perú, demostrando así la necesidad de que los grandes bloques comerciales como la Unión Europea adopten un plan de acción para detener las importaciones de productos básicos vinculados a la deforestación ilegal y la violación de los derechos de los pueblos indígenas.