El Banco Mundial accede a suspender la financiación del sector del aceite de palma en respuesta a las críticas de varias ONG

Desmonte ilegal mediante quema para plantar palma de aceite, Plantación Wilmar de Sambas, West Kalimantan, agosto de 2006
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Prof. Dr. Bambang Hero Saharjo

El Banco Mundial accede a suspender la financiación del sector del aceite de palma en respuesta a las críticas de varias ONG

En respuesta a la queja presentada ante la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Grupo del Banco Mundial por parte de una coalición de ONG internacionales, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, ha accedido a suspender la inversión en el sector de la palma de aceite hasta que se revise la estrategia para abordar los problemas de este sector.

En julio de 2007 el Forest Peoples Programme y 19 organizaciones de la sociedad civil y pueblos indígenas de Indonesia, como SawitWatch y Gemawan, presentaron una queja ante el Ombudsman y Asesor en materia de observancia de la CFI en la cual solicitaban al ombudsman que investigara una serie de cuestiones preocupantes relacionadas con la financiación que la CFI estaba proporcionando a la empresa comercializadora de aceite de palma Wilmar Trading/Wilmar International. Dichas cuestiones estaban relacionadas con la sospecha de que Wilmar era una de las responsables de graves y duraderos impactos sociales y ambientales que incumplen las normas de la CFI. A raíz de esta queja se llevó a cabo una auditoría interna que reveló que la CFI había permitido que los intereses comerciales tuvieran precedencia sobre sus normas sociales y ambientales a la hora de conceder cuantiosos préstamos al sector del aceite de palma de Indonesia.

La palma de aceite ha pasado a ser sinónimo de desmonte generalizado de bosques y turberas, elevadísimas emisiones de CO2 y el robo de tierras que pertenecen a pueblos indígenas.

Según la muy crítica auditoría interna, aunque la CFI estaba al corriente de estos riesgos, gracias a su experiencia con proyectos anteriores y a las advertencias de organizaciones no gubernamentales, siguió adelante con los préstamos para el grupo Wilmar, infringiendo sus propias normas. La CFI no evaluó las cadenas de suministro ni examinó los impactos dañinos de las plantaciones subsidiarias de la empresa que estaban tomando control de tierras y bosques comunales de Borneo y Sumatra.

En una carta dirigida a los denunciantes en agosto de 2009, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, reconoció que los procedimientos de la CFI tenían que ser más rigurosos y que había que volver a categorizar los proyectos de ese sector que tuviesen posibles consecuencias sociales y ambientales con el fin de asegurar que el personal actúe con la debida diligencia.

Asimismo anunció una intensa revisión de seis meses de la futura implicación de la CFI en el sector del aceite de palma desarrollada por medio de consultas abiertas y exhaustivas. Esta revisión examinaría las barreras jurídicas e institucionales que obstaculizan la adopción de buenas prácticas en Indonesia. También se evaluarán los procedimientos sociales y ambientales del Grupo Wilmar.

Lely Khainur de la ONG indonesa Gemawan, respondió así al informe de la auditoría:

Se supone que el desarrollo da prioridad a las necesidades y los derechos de las comunidades locales. Las normas de la IFC así lo requieren. Sin embargo dan preferencia a los intereses empresariales y permiten que a los pueblos les roben sus tierras con el fin de que en el mercado internacional haya aceite de palma barato. Nuestros pueblos y nuestros bosques son llevados a la ruina sin una causa justificada, y todo el planeta acaba sufriendo las consecuencias. (Traducción no oficial).

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Prof. Dr. Bambang Hero Saharjo

En Sambas, West Kalimantan, el hábitat del orangután, una especie amenazada, ha sido destruido por las actividades de deforestación llevadas a cabo por Wilmar.

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FoE Netherlands, Lembaga Gemawan & KONTAK Rakyat Borneo