Una plantación de BioPalm provocará la destrucción de comunidades Bagyeli en Camerún

Una plantación de BioPalm provocará la destrucción de comunidades Bagyeli en Camerún

El Gobierno de Camerún ha firmado un memorando de entendimiento para que BioPalm Energy Ltd (una subsidiaria del grupo SIVA con sede en Singapur) cree una plantación de palma de aceite de 200 000 hectáreas en la provincia de Ocean, Camerún. Este proyecto fue lanzado el miércoles 24 de agosto de 2011, a pesar de que el pueblo indígena Bagyeli se opone a la decisión de asignar sus tierras consuetudinarias a la plantación de BioPalm.

A través de su reciente trabajo de campo, el Forest Peoples Programme (Programa para los Pueblos de los Bosques o FPP) ha encontrado que ni el proyecto ni el Estado se han asegurado de contar con el consentimiento libre, previo e informado de los Bagyeli, como requiere la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, que Camerún ha ratificado.

Para establecer la plantación se cortarán árboles nativos que serán reemplazados por un monocultivo de palma de aceite, con lo que la caza y la pesca en estas zonas resultará imposible. Los Bagyeli dependen principalmente de la caza, la pesca y la recolección de productos forestales para sus medios de vida, hasta el punto de que a menudo se adentran durante varios días en el bosque. También utilizan el bosque para su medicina tradicional. Está claro que la plantación pondrá fin a su forma de vivir.

Las comunidades Bagyeli que el FPP visitó dijeron que «la plantación es una forma de hacer desaparecer a los Bagyeli». Además de hacer que sus medios de vida tradicionales sean imposibles, la plantación provocará la erosión y pérdida de su cultura al impedir la transmisión de sus conocimientos sobre el bosque. Las comunidades preguntaron: «¿Cómo vamos a sobrevivir?», ya que varios de sus pueblos están ubicados dentro de los límites previstos para la plantación. No es claro que va a hacer el proyecto con ellos.

El proyecto no incluye ningún plan para compensar a los pueblos indígenas ni a las demás comunidades locales (Bagyeli y otras). A las comunidades se les ha informado simplemente que a lo largo de la carretera se dejará una franja de 4 km para que ellos realicen todas sus actividades. Algunas de las otras comunidades locales están divididas, ya que algunos están a favor del proyecto porque promete «desarrollo», en forma de escuelas, centros de salud y una buena carretera que hasta ahora el Gobierno no ha proporcionado. También tienen la esperanza de beneficiarse de los puestos de trabajo que genere la empresa.

En cualquier caso, es poco probable que muchas de estas promesas de beneficios se materialicen o que sean duraderas, ya que tales concesiones tienden a contratar personas de muy lejos, y cualquier servicio que establezcan necesita una inversión constante en recursos humanos. Es más, los Bagyeli ya están marginalizados por comunidades locales dominantes, y por lo tanto es poco probable que se beneficien incluso a corto plazo de los planes sociales, el empleo o tierras aseguradas para la agricultura.

La tala de árboles del bosque y la plantación de palmas aún no ha empezado. El Gobierno aún puede cumplir su función para con las comunidades y  respetar sus obligaciones internacionales.