El desarrollo del sector del aceite de palma, la conservación del carbono de los bosques y los derechos de las comunidades

Las empresas de aceite de palma deben respetar los derechos territoriales de las comunidades locales y su derecho al CLPI
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Sophie Chao

El desarrollo del sector del aceite de palma, la conservación del carbono de los bosques y los derechos de las comunidades

La producción de aceite de palma ha sido criticada constantemente por destruir bosques, biodiversidad y otros valores ambientales más amplios. Recientemente este sector también ha sido objeto de críticas por las cuantiosas emisiones de gases de efecto invernadero que provoca al talar bosques y drenar turberas para plantar allí la palma de aceite. Bajo la presión de grupos locales e internacionales que hacen campaña contra este sector, el gigante del aceite de palma Golden Agri Resources (GAR) ha adoptado una nueva política de conservación forestal en la que promete no talar bosques altos ni plantar en turberas. ¿Qué implicaciones tiene esta nueva política para los pueblos de los bosques?

Golden Agri Resources es un gran conglomerado de desarrollo de recursos naturales que tiene su sede en Singapur. Este grupo, que pertenece a la adinerada familia indonesia Widjaya, está formado por Sinar Mas Banking, Sinar Mas Forestry y Asia Pulp and Paper. La mayor parte de las numerosas explotaciones de aceite de palma del conglomerado en Indonesia están agrupadas bajo el nombre de PT SMART.En 2009 el grupo estuvo bajo el escrutinio de la ONG Greenpeace, que mediante detalladas evaluaciones sobre el terreno e imágenes obtenidas vía satélite había encontrado que las subsidiaria PT SMART estaba talando bosques y drenando turberas profundas, y por tanto estaba incumpliendo la norma de la RSPO y contribuyendo significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero. Unilever, a la que Greenpeace también estaba sometiendo a presión por comprar aceite de palma de PT SMART, anunció que suspendía la compra de dicho aceite hasta que PT SMART detuviera la conversión de los bosques y las turberas.En 2010 PT SMART / Sinar Mas anunció que adoptaba una política de conservación forestal en virtud de la cual elaboraría un método para evitar el desmonte de bosques y el drenaje de turberas en sus operaciones. Unilever reanudó sus compras de aceite de palma producido por PT SMART. Durante 2011 PT SMART, en colaboración con The Forests Trust y Greenpeace, desarrolló una metodología para evaluar altas reservas de carbono en sus concesiones, mediante la cual en el futuro solo se debería plantar en áreas clasificadas como «sotobosque joven» o «tierras despejadas». Por supuesto estas son precisamente las áreas más cercanas a las comunidades, ya que son sus terrenos de cultivo y áreas de barbecho forestal en sus cultivos de rotación. Es decir, que la política tiene el perverso incentivo de aumentar la presión para que las comunidades renuncien a sus tierras en favor del desarrollo del sector de la palma de aceite. En estos momentos GAR está probando su política de conservación forestal en una de sus concesiones, PT Kartika Prima Cipta (PT KPC), situada en Kapuas Hulu, Kalimantan Occidental, y en Liberia en la concesión de Golden Veroleum Limited, que le pertenece totalmente. Dados los graves problemas con la adquisición de tierra que se han identificado en Liberia, en debates con Greenpeace se acordó que sería conveniente que el Forest Peoples Programme también realizase independientemente un examen de la situación en Kapuas Hulu para ver si la aplicación de la política está solucionando problemas sociales. La finalidad de los exámenes es comprobar que los proyectos piloto respetan el principio del CLPI y los derechos de las comunidades, de acuerdo con la norma de la RSPO. El FPP, en colaboración con la ONG nacional TUK-Indonesia y ayudado por la ONG local Kaban, ha realizado dos encuestas en la concesión de PT KPC, en julio y septiembre. La primera, que incluyó entrevistas a oficiales locales de la empresa pero se centró en las opiniones de las comunidades afectadas, reveló graves deficiencias en la forma en que la empresa estaba abordando los derechos territoriales, obteniendo el consentimiento del pueblo Dayak Mayan afectado y proporcionándole pequeñas propiedades, y también permitió observar denuncias generalizadas del impacto del desarrollo del sector del aceite de palma en la pesca y la piscicultura, que son pilares del pueblo Malay que vive a lo largo de las principales vías fluviales de la zona. Inmediatamente transmitimos las preocupaciones de las comunidades a los altos directivos de GAR, los cuales prometieron estudiarlas y buscar remedios para las deficiencias. Cuando volvimos en septiembre como habíamos anunciado para comprobar el progreso, nos sentimos profundamente decepcionados al encontrarnos con que ni GAR ni sus asesores habían visitado siquiera el terreno para ver la situación, y mucho menos habían proporcionado soluciones. GAR sigue prometiendo tomar medidas, y sus asesores, The Forests Trust, se están movilizando para responder. En breve publicaremos un informe más detallado de estas cuestiones.