Reunión de la Red Mundial del Langostino en Khulna, Bangladesh, en febrero de 2010

Miembros de las comunidades del pólder 20, cerca de Khulna en Bangladesh, asisten a una reunión pública para denunciar los impactos negativos y los abusos que han sufrido como consecuencia de la cría industrial del langostino, febrero de 2010

 

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Jim Wickens

Reunión de la Red Mundial del Langostino en Khulna, Bangladesh, en febrero de 2010

Con el rápido crecimiento de la producción industrial de gambas se ha producido un aumento paralelo de los sistemas de certificación con etiqueta ecológica que tienen como fin mejorar el sector. No obstante, rara vez se tienen en cuenta consideraciones coherentes sobre los derechos humanos en la creación de esos sistemas. El Programa para los Pueblos de los Bosques (FPP) continúa trabajando con redes de comunidades costeras para sensibilizar sobre los problemas de la acuicultura industrial y para que se tengan en cuenta consideraciones coherentes sobre los derechos humanos a la hora de crear futuros sistemas de etiquetado ecológico.

La cría industrial del langostino ha sido ampliamente asociada con una gran cantidad de problemas graves, incluida la destrucción de bosques y humedales en manglares de propiedad comunitaria, el debilitamiento de la seguridad alimentaria, la usurpación de tierras, abusos de la mano de obra e incluso asesinatos. Teniendo en cuenta que los langostinos son alimentados con soja GM procedente de las llanuras deforestadas de Latinoamérica y anchoas procedentes de ecosistemas degradados de Perú, y que son transportados en avión y distribuidos por todo el mundo en congeladores hasta que llegan a nuestros platos, la producción de langostino tropical es quizás la fuente de proteínas producidas en masa menos sostenible del planeta. Aunque con la información que nos dan en los pasillos de los supermercados no lo sabríamos nunca: términos como "responsable", "respetando los derechos de las comunidades locales" y "cooperación" adornan los envases, en la mayoría de los casos con la aprobación explícita de etiquetas ecológicas concedidas por sistemas sin rigor dominados por el sector.

Ante la necesidad urgente de actuar dada la situación, el FFP ha empezado a apoyar los esfuerzos de redes de comunidades costeras que se están oponiendo enérgicamente a la producción industrial de gambas para la exportación. En colaboración con Nijera Kori, el FPP ayudó a organizar una conferencia que se celebró en febrero de 2010 en Khulna, cerca de los Sundarbans y las granjas de langostinos destinados a la exportación de Bangladesh.

Esta conferencia fue concebida para permitir que un amplio grupo de redes de comunidades costeras de todo el mundo se reuniera, compartiera experiencias y planificara una estrategia común de defensa de sus intereses. En este sentido, la participación de diversas organizaciones internacionales, entre las que se incluye Redmanglar (Latinoamérica), African Mangrove Network (Nigeria), KIARA (Indonesia), Yadfon Association (Tailandia), Instituto Terramar (Brasil) y Asian Network against Industrial Aquaculture, aseguró una reunión de cinco días sumamente valiosa para debatir estrategias y compartir habilidades. Dichas redes también se reunieron con representantes del Plan para la Certificación de la Acuicultura, un proceso impulsado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) que tiene como finalidad certificar la producción de langostino tropical con una etiqueta similar a la etiqueta ecológica del Consejo para la Gestión Pesquera Sostenible (MSC) en Europa y EE. UU.

Los participantes en la conferencia se reunieron con comunidades que están siendo víctimas de la cría industrial del langostino en los alrededores de Khulna, escucharon testimonios impactantes de grupos de mujeres sobre cómo se están produciendo violaciones y asesinatos de activistas de sus comunidades que se manifiestan en contra de las granjas de langostinos. El objetivo general de la visita a las instalaciones fue comunicar la importancia de cuestiones relacionadas con los derechos humanos en el plan propuesto por el WWF para la certificación de la producción de langostino. Ante esta espantosa situación, las redes costeras presentaron una dura crítica del Diálogo sobre la Acuicultura de Camarón ante las ONG y los representantes del sector asistentes, destacando que las voces marginadas de los pueblos costeros deben ser escuchadas muy atentamente en cualquier debate sobre la certificación de la cría industrial de langostino.

Tierras de cultivo que han quedado inservibles como consecuencia de la salinización en Bangladesh. Un informe del Gobierno publicado recientemente culpa a la cría del langostino de las brechas en los malecones, que provocan la salinización de las tierras de cultivo en las regiones costeras, febrero de 2010.

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Maurizio Farhan Ferrari, FPP

En recuerdo de los caídos: este santuario ubicado en el pólder 22 marca el sitio en el que una destacada activista defensora de los derechos de las comunidades, Kuranamoyee Sardar, fue asesinada por la mafia de los comerciantes de langostinos a plena luz del día pegándole un tiro. Otras personas quedaron ciegas en aquel ataque. Todos los años miles de activistas de las comunidades acuden a este monumento en el aniversario de su muerte, para recordar su lucha y compartir ideas sobre cómo dar capacidad y autoridad a las comunidades para luchar contra la cría industrial del langostino en Khulna, Bangladesh, febrero de 2010.

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Alfredo Quarto, MAP