Estudios de CIFOR y el Banco Mundial evaluados por expertos revelan que los bosques gestionados por comunidades son mejores para la conservación que las áreas estrictamente protegidas

Estudios de CIFOR y el Banco Mundial evaluados por expertos revelan que los bosques gestionados por comunidades son mejores para la conservación que las áreas estrictamente protegidas

Dos estudios publicados recientemente y examinados por expertos indican que las medidas estrictas de conservación son menos eficaces a la hora de reducir la deforestación que los bosques comunitarios que son gestionados y controlados por pueblos indígenas y comunidades que dependen de ellos, lo cual se ha podido apreciar en bosques sometidos a diferentes sistemas de utilización (p. ej. de las categorías V y VI de la UICN).

Uno de esos estudios, realizado por Porter-Bolland et al. de CIFOR (sólo disponible en inglés), es un análisis estadístico de las tasas de deforestación anuales notificadas en estudios de 73 casos de los trópicos. El análisis revela que la deforestación es considerablemente inferior en bosques gestionados por comunidades que en bosques estrictamente protegidos.

El otro es un estudio de la pérdida de bosques realizado por el Grupo Independiente de Evaluación del Banco Mundial (escrito por Nelson y Chomitz, sólo disponible en ingls) que revela que algunos bosques gestionados por comunidades están ubicados en zonas sometidas a mayores presiones de deforestación que las áreas estrictamente protegidas. Teniendo eso en cuenta, los autores concluyen que los bosques gestionados por comunidades son mucho más eficaces a la hora de reducir la deforestación que las áreas estrictamente protegidas (véase la tabla resumida, pág. 9). En los casos en que hay datos disponibles, los autores han descubierto que las zonas forestales gestionadas y controladas por pueblos indígenas son aún más eficaces.

Estos datos corroboran que para ser eficaces las medidas de conservación de bosques deben estar basadas en una tenencia segura de la tierra por parte de los pueblos y comunidades que viven en los bosques o en sus alrededores, y en el reconocimiento de los bosques comunitarios y los territorios de los pueblos indígenas. Este enfoque es a la vez más eficaz y más barato que las opciones convencionales de áreas protegidas, proporciona oportunidades para mejorar los medios de vida locales y asegura el respeto de los derechos humanos. Así que, ¿por qué las áreas protegidas siguen multiplicándose rápidamente y recibiendo la mayor parte de la financiación para la conservación? ¿Y por qué está previsto que estas áreas se beneficien de posibles financiaciones en el marco de políticas de REDD y mecanismos de financiación mundiales y nacionales?

Estas cuestiones tienen que ser examinadas en debates públicos y debates sobre políticas a nivel nacional e internacional. Es muy urgente que se replanteen las políticas de conservación forestal y se adopten planteamientos que redirijan la financiación de la conservación y el clima hacia acciones que sean más eficaces y más justas para los pueblos de los bosques.

Para obtener más información, consulte: Nelson, Andrew y Chomitz, Kenneth M. Effectiveness of Strict vs. Multiple Use Protected Areas in Reducing Tropical Forest Fires: A Global Analysis Using Matching Methods. PLoS ONE 6, n.º 8 (2011): e22722. http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0022722Porter-Bolland, Luciana et al. Community managed forests and forest protected areas: An assessment of their conservation effectiveness across the tropics. Forest Ecology and Management (junio de 2011), http://www.cifor.org/nc/online-library/browse/view-publication/publication/3461.html