Evaluación piloto de Whakatane en el Parque Nacional de Ob Luang, Tailandia, indica una gestión conjunta ejemplar entre pueblos indígenas, comunidades locales, autoridades del parque y ONG

El equipo de la evaluación piloto de Whakatane en una reunión preparatoria en Chiang Mai, Tailandia
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Surachai – IMPECT

Evaluación piloto de Whakatane en el Parque Nacional de Ob Luang, Tailandia, indica una gestión conjunta ejemplar entre pueblos indígenas, comunidades locales, autoridades del parque y ONG

Desde su creación en la conferencia celebrada por la Comisión de Política Ambiental, Económica y Social (CPAES) de la UICN en enero de 2011 en Whakatane, Nueva Zelanda, bajo el lema «Compartir el poder», el denominado mecanismo de Whakatane ha sido probado en dos sitios: el Monte Elgon, en el oeste de Kenia y más recientemente en el Parque Nacional de Ob Luang en el norte de Tailandia. La finalidad del mecanismo de Whakatane es evaluar la situación de zonas protegidas y, si la población se ha visto negativamente afectada, proponer soluciones y ponerlas en práctica. El mecanismo también sirve para identificar, celebrar y apoyar zonas protegidas en las que se esté aplicando con éxito un nuevo paradigma de conservación.

La gestión conjunta del Parque Nacional de Ob Luang es un ejemplo que merece ser compartido. Desde 2004 las autoridades del parque, las comunidades locales y algunas ONG han estado manejando conjuntamente el parque, prestando especial atención a la participación de las mujeres y los jóvenes. La evaluación piloto de Whakatane en Ob Luang también fue un trabajo conjunto, con un equipo que incluía personal de la Asociación para la Educación y la Cultura de los Pueblos de Montaña en Tailandia (IMPECT por sus siglas en indonesio), el Departamento de Conservación de Parques Nacionales, Fauna y Flora Silvestres de Tailandia, el Forest Peoples Programme o FPP (Programa para los pueblos de los Bosques), la UICN, ONG locales, pueblos indígenas y redes de comunidades locales (la Red de Cuencas y la Red de Conservación de la Naturaleza de Montaña, Chomthong).

Este equipo pasó varios días visitando comunidades en el parque y reuniéndose con funcionarios del gobierno local para escuchar sus puntos de vista y sus recomendaciones. El equipo encontró que el enfoque de la gestión conjunta era respaldado por todas las partes gracias a su claridad y sus visibles efectos positivos, por ejemplo la reducción de las tensiones entre el gobierno y las comunidades, la mayor protección de los bosques y las cuencas, y la mayor seguridad de los medios de vida de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Lamentablemente por el momento Ob Luang es una excepción en Tailandia. De hecho, la ley no ampara a aquellos involucrados, ya que si bien la Constitución de 2007 permite que los pueblos indígenas y las comunidades locales gestionen sus recursos naturales, no están autorizados a vivir en zonas protegidas. Actualmente hay más de diez millones de personas viviendo en zonas protegidas en Tailandia, bajo la constante amenaza de desalojo. Según informes publicados recientemente, el pueblo Karen del norte de Tailandia fue desalojado forzosamente del Parque Nacional de Kaeng Krachan y sus casas fueron incendiadas.

Basándose en sus experiencias positivas en Ob Luang, las autoridades del parque nacional, las comunidades locales y las ONG quieren llevar el enfoque de la gestión conjunta a otras zonas de Tailandia y permitir que las comunidades vivan legalmente en los parques. En un taller de restitución realizado el 6 de febrero de 2012, los participantes acordaron unánimemente que las leyes actuales deben ser revisadas para que se pueda aplicar legalmente el nuevo paradigma de conservación en zonas protegidas de Tailandia.

Al clausurar el taller, el director del parque de Ob Luang, Charkrit Saereenonchai, dijo lo siguiente:

«Llegué a este puesto hace solo cuatro meses y mi jefe me recordó que Ob Luang había tenido una buena experiencia colaborando con comunidades. Me preguntó que si yo podía trabajar así. En estos cuatro meses he llegado a comprender que Ob Luang tiene una gran diversidad de etnias, de ocupaciones y de árboles en el bosque». A continuación Saereenonchai preguntó: «¿Cómo podemos gestionar una diversidad así? No poniendo a la gente en una jaula, sino ayudándola a mejorar sus condiciones de vida; la respuesta es: mediante la participación».

Charkrit Saereenonchai y muchos otros abogarán por este enfoque ante encargados de la formulación de políticas durante un taller nacional programado para el mes que viene, y en un informe que resume los resultados de la evaluación piloto de Whakatane llevada a cabo en Ob Luang.

En el taller de restitución los participantes compartieron sus opiniones
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FPP
El jefe de una aldea, el Director del Parque Nacional Ob Luang y el Director del FPP durante la investigación conjunta
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FPP