Principales resultados del Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN para los pueblos indígenas

Principales resultados del Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN para los pueblos indígenas

Durante el Congreso Mundial de la Naturaleza (CMN), celebrado por la UICN en Hawái en septiembre de 2016, se aprobaron mociones fundamentales en las que se pedía el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales donde se hayan creado áreas protegidas dentro de sus tierras y territorios.

Una de ellas fue la moción 80, con la que se pretende fortalecer el Mecanismo de Whakatane, una de las pocas maneras mediante las cuales los pueblos indígenas pueden solicitar la protección de los derechos que han sido anulados con la creación de las  zonas protegidas en sus tierras. Otra fue la moción 29, en la que se afirma que los territorios y las áreas conservados por los pueblos indígenas y las comunidades locales (ICCA, por sus siglas en inglés), como las tierras comunales de manejo colectivo, los lugares sagrados y las áreas protegidas declaradas de los indígenas y las comunidades, deberían ser adecuadamente reconocidos y respetados cuando se solapen con zonas protegidas declaradas por el Estado.

También se aprobó la moción 26, en la que se declara que todas las zonas protegidas y los sitios naturales sagrados de los pueblos indígenas deberían ser “áreas intangibles” para las actividades industriales destructivas como la minería, la construcción de presas y la extracción de madera, al igual que la moción 66, en la que se abordan los drásticos efectos del aceite de palma sobre la diversidad biológica de los ecosistemas y los derechos humanos de las comunidades.

Las mociones expresan intenciones, pero a menos que se desarrollen e implementen formas de poner en práctica dichas intenciones, estas seguirán siendo palabras que ocultan la falta de acción en vez de ser un estímulo para actuar. En este sentido, Victoria Tauli-Corpuz, la Relatora Especial de las Naciones Unidas para los pueblos indígenas, presentó su informe sobre el gran impacto que la conservación puede tener sobre los derechos humanos de los pueblos indígenas y recomendó medidas de seguimiento claras para los Estados, las ONG de conservación, los donantes y la UNESCO. También recomendó que se reformaran las directrices operacionales para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial, con el fin de alinearlas con la DNUDPI y asegurar el CLPI, tema que fue explorado en un taller crucial centrado en dicha convención.

La Relatora Especial de las Naciones Unidas señaló que el 50 % de las zonas protegidas está establecido en tierras tradicionalmente ocupadas y utilizadas por los pueblos indígenas, y que el Mecanismo de Whakatane de la UICN (un mecanismo para abordar y resolver situaciones en las que los pueblos indígenas se han visto negativamente afectados por programas de conservación) ha sido aplicado de forma experimental con muy buenos resultados desde 2011. Sin embargo, su aplicación se ha estancado y requiere que se desplieguen de forma gradual los recursos y el apoyo adicionales de los miembros de la UICN en toda la gama de contextos mundiales en donde sea necesario que se reconozcan los derechos de los pueblos indígenas y sus formas de conservar sus tierras, y en donde las zonas protegidas necesiten asegurar el apoyo firme de las comunidades.

El Mecanismo de Whakatane hace eso a través de un trabajo de preparación intenso con las comunidades, con el Gobierno y con las autoridades de los parques naturales, para identificar elementos comunes sin pretender ocultar las diferencias, y luego realizar una visita conjunta de ambas partes y las partes externas cruciales al sitio en cuestión para evaluar la realidad de la situación. A continuación realiza un diálogo en una mesa redonda con el fin de identificar los elementos comunes más profundos subyacentes a las aparentes diferencias, y así elaborar un plan que pueda garantizar los derechos de la comunidad y los buenos resultados de la conservación.

Dado que las áreas protegidas siguen siendo uno de los principales instrumentos a través de los cuales los Estados implementan objetivos clave del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB), en el Congreso Mundial de la Naturaleza también se celebraron eventos relacionados con dicho convenio, entre ellos uno en el que se abordó la equidad en las áreas protegidas (en relación con la meta 11 de Aichi para la diversidad biológica) y otro organizado por el FPP sobre la implementación del plan de acción del CDB sobre el uso consuetudinario sostenible de la diversidad biológica. Dicho plan pide, entre otras cosas, que se identifiquen y apliquen las mejores prácticas para promover la participación plena y efectiva, el consentimiento informado previo, los conocimientos tradicionales y la utilización consuetudinaria sostenible, y que se usen protocolos comunitarios en el establecimiento, la expansión, la gobernanza y el manejo de las áreas protegidas. Está previsto que los resultados del CMN, incluidas varias de las mociones aprobadas, se tengan en cuenta en la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica que se va a celebrar del 4 al 17 de diciembre en México.

Otro resultado importante del CMN fue que la Asamblea de Miembros de la UICN votó a favor de crear una nueva categoría de miembro para las organizaciones de pueblos indígenas. Esto abrirá oportunidades para fortalecer la presencia y el papel de las organizaciones indígenas de la UICN.