¿Reconociendo el conflicto real? El diálogo de Eldoret sobre los derechos humanos y la conservación. Una perspectiva personal

Mount Elgon, Kenya

Mount Elgon, Kenya

By
Nadia Stone

¿Reconociendo el conflicto real? El diálogo de Eldoret sobre los derechos humanos y la conservación. Una perspectiva personal

Durante cuatro días de intenso trabajo, representantes de las comunidades, de la conservación, de los derechos humanos y de los gobiernos participaron en un “Diálogo Mundial sobre Derechos Humanos y la Conservación de la Diversidad Biológica”. Celebrado entre el 20 y el 23 de noviembre, el diálogo fue organizado y facilitado conjuntamente por SwedBio, FPP, Natural Justice y el Proyecto de Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Chepkitale (CIPDP) (una ONG de los ogiek de Chepkitale, Monte Elgon, Kenia).

El diálogo se centró en tres preguntas principales:

  1. "¿Por qué siguen surgiendo los conflictos?”
  2. ¿Qué puede hacerse para evitar que ocurran los conflictos?”
  3. ¿Cómo pueden resolverse los conflictos activos?”

El diálogo, estaba inicialmente programado para octubre pero tuvo que ser desplazado para el mes de noviembre debido a las elecciones presidenciales en Kenia. Además tuvo que trasladarse de Kitale a Eldoret a consecuencia del asesoramiento preventivo de la Organización Mundial de la Salud en relación con el virus  Marburg. Debido al consejo de la OMS se decidió además remplazar la visita planeada al Monte Elgon con la comunidad Ogiek por un día dedicado a escuchar a las comunidades en películas, presentaciones, canciones, bailes y discusiones.

Historias poderosas de la comunidad:

1. Por parte de los Ogiek de Chepkitale, Monte Elgon, Kenia, nos enteramos de años de acoso y desalojos. Escuchamos de su participación, junto con mucho otros en Kenia, en el fomento de la Constitución de 2010 que es el reconocimiento de los derechos humanos, incluso los derechos a sus tierras. Hablaron de cómo el diálogo con las agencias de conservación estatales y no estatales iniciado por la evaluación de Whakatane de 2011 ha conducido a una reducción del acoso, a la recuperación de las escuelas que antes estaban prohibidas y al reconocimiento de que eran una comunidad como cualquier otra. Contaron además cómo ha sido de difícil progresar en el aseguramiento de sus derechos a la tierra de la comunidad, con la quema de sus hogares por el Servicio Forestal de Kenia tan recientemente como 2016, a pesar de que sus derechos están consagrados en el artículo 63.2.d.ii de la Constitución, y del hecho de que tantos, incluyendo el Servicio de Vida Silvestre en Kenia (KWS, por sus siglas en inglés) reconocen que están conservando sus tierras muy eficazmente. Por ejemplo, según el Servicio de Vida Silvestre en Kenia, los elefantes pasan 80% de su tiempo en las tierras de la comunidad Ogiek, en donde se sienten más seguros y protegidos de los cazadores furtivos en comparación con el parque nacional.

2. También escuchamos al pueblo Karen de Tailandia hablar sobre la gran discriminación contra los pueblos indígenas que no son reconocidos por el Gobierno,  y cuyos bosques han sido diezmados y destruidos, y sus pueblos desalojados, por el sistema de concesiones. Escuchamos acerca de un hombre joven de 19 años que fue asesinado a tiros recientemente, y de un Gobierno que presenta historias falsas en los medios de comunicación para avivar los prejuicios contra ellos. Un hombre Karen de 106 años que fue desalojado dijo:

"Los sombras de las pisadas de nuestros ancestros vinieron del bosque, la leche que tomamos del seno de nuestras madres vino del bosque. La tierra a la cual nos han trasladado no tiene ninguna de estas cosas. No es nuestra tierra”.

3. De Uganda y de la República Democrática del Congo (RDC) escuchamos a los batwa con historias semejantes. Nos contaron que fueron expulsados de sus tierras ancestrales, que ya no tienen ni siquiera los derechos de acceso a estos parques nacionales y que en la actualidad están tratando de sobrevivir en una pobreza extrema. Para los batwa en Uganda, desalojados de los Parques Nacionales de Bwindi y Mgahinga, esto significa que están dispersos, de manera tal que hasta su lenguaje está desapareciendo a medida que el impacto de las políticas de conservación excluyentes se vuelven etnocidas. Para 9608 batwa que viven en la actualidad en 101 aldeas en los límites del Parque Nacional Kahuzi-Biega en la RDC, entrar en sus tierras ancestrales puede tener consecuencias fatales, como por ejemplo para ese joven asesinado recientemente por los guardias ecológicos mientras recolectaba plantas medicinales.

4. De Australia escuchamos cómo la Legislación de Derechos de Tierra Indígena y Títulos Nativos ha devuelto grandes áreas de Australia a los propietarios indígenas tradicionales. Además, ha otorgado poderes de toma de decisiones a las comunidades indígenas para celebrar acuerdos voluntarios no legales de áreas indígenas protegidas (IPA, por sus siglas en inglés) con el Gobierno australiano, las cuales son entonces reconocidas por todos los niveles del Gobierno como parte del Sistema de Reserva Nacional. Las IPA no están restringidas a la posesión exclusiva de tierras nativas tituladas. Los acuerdos pueden también ser aplicados a una variedad de tenencias. Cerca del 52% de Australia está cubierto en la actualidad por alguna forma de tenencia indígena. Para obtener un título nativo, las personas deben demostrar una conexión preexistente con la tierra, pero, debido a que durante la colonización muchos fueron forzados a abandonar sus tierras, no pueden ahora demostrar que tienen una conexión con dicha tierra, y por lo tanto no pueden reclamar, u obtener el reconocimiento de sus derechos a los títulos nativos. Existen muchas más áreas indígenas protegidas en las regiones desérticas centrales y occidentales, y a lo largo del norte de Australia, tal vez en parte porque el colonialismo tuvo un mucho menor impacto allí. Las áreas indígenas protegidas se pueden aplicar también a una serie de tenencias, incluyendo la propiedad absoluta aborigen, la propiedad en arrendamiento (por ejemplo las propiedades de la Corporación de Tierra Indígena), las tierras del Acuerdo de Uso de Tierra Indígena, las áreas protegidas jurisdiccionales incluyendo las propiedades manejadas conjuntamente (Parques Nacionales / Parques Marítimos y Estatales) y hasta la propiedad privada. Muchas de las nuevas áreas indígenas protegidas dedicadas se extienden sobre tenencias múltiples que pueden también incluir el territorio marítimo.

5. Vimos una película impactante que Elías Kimaiyo, un sengwer del bosque de Embobut, en Kenia, ayudó a preparar para mostrar la difícil situación de su pueblo. Nos enteramos además de que Elías había sido herido por los guardias del Servicio Forestal de Kenia  mientras intentaba recoger evidencia de la quema de los hogares sengwer, los libros de la escuela, la ropa de cama, etc. Los sengwer pidieron ayuda para tratar de detener el proyecto WaTER de la UE que financia al Servicio Forestal de Kenia para que lleven a cabo sus actividades, y tuvieron muy en claro que los que manejan el proyecto se mostraron completamente reacios a implementar el enfoque consuetudinario de conservación de los bosque basado en los derechos, respetuoso de la constitución, y científico que propusieron las comunidades sengwer. Un enfoque en el cual el aseguramiento de la tenencia consuetudinaria  es reconocido como un prerrequisito  para la única forma segura de garantizar los derechos y los bosques, y por lo tanto regular el flujo de agua a las comunidades río abajo y a Kenia en general.

Luego de estas presentaciones siguieron discusiones fuertes, con algunas personas cuyo trabajo se centra en la biodiversidad y la conservación claramente conmovidas y conmocionadas por la evidencia de que la conservación tan a menudo castiga a las mismas comunidades que han mantenido la biodiversidad.

Al día siguiente volvimos a las tres preguntas subyacentes de por qué siguen surgiendo estos conflictos, cómo evitar que sucedan y cómo se pueden resolver los conflictos activos.

Cambio de narrativa:

El cambio clave en nuestro entendimiento colectivo (colectivo en el sentido de ser ampliamente compartido, aunque no unánimemente) es que necesitamos urgentemente un cambio fundamental en la narrativa.

El Congreso Mundial de Parques de la UICN realizado en Durban en 2003 reconoció y respondió a la necesidad de abordar la cuestión de los abusos de derechos humanos contra los pueblos indígenas por parte de la conservación. Dos de los tres objetivos que estableció fueron:

Meta número 8 – todas las áreas protegidas existentes y futuras serán manejadas y establecidas en plena conformidad con los derechos de los pueblos indígenas, pueblos móviles y comunidades locales antes del próximo Congreso Mundial de Parques de la UICN.

Meta número 10 – se establecerán y aplicarán mecanismos participativos para la restitución de las tierras y territorios tradicionales de pueblos indígenas que fueron incorporados en áreas protegidas sin su consentimiento libre e informado antes del próximo Congreso Mundial de Parques de la UICN.

Si bien se ha hecho un  gran progreso por escrito en términos de políticas y metas de las organizaciones de conservación desde el congreso de Durban en 2003, además de un gran progreso en términos de estudios científicos que demuestran que asegurar los derechos de tenencia colectiva de las comunidades forestales ancestrales es una forma mucho más confiable de proteger los bosques indígenas que la imposición por parte de los organismos del Estado de áreas protegidas, en realidad han habido muy pocos cambios positivos, y muchos negativos, para las comunidades en el terreno.

Desde 2003, el enfoque se ha puesto en tratar de asegurar que la conservación toma seriamente los derechos, las responsabilidades y las habilidades de las comunidades. Sin embargo, talvez la verdadera razón por la cual esto no ha sucedido es porque, como se discutió durante el diálogo mundial, el verdadero conflicto subyacente no es entre los objetivos de conservación y los derechos de la comunidad. Estos son, o pueden ser, compatibles y se refuerzan mutuamente.

Como se identificó en el diálogo, el conflicto real que necesita ser abordado es entre, por un lado, las comunidades y la conservación, y, por el otro, las fuerzas poderosas que explotan y marginan tanto a las comunidades como a las ecologías para su propio interés. Reconocer esta dinámica subyacente es reconocer el problema real que no se puede ignorar, lo que en el caso del diálogo mundial fue en parte evidente en ausencia de tantos que fueron invitados por parte del Gobierno y de los donantes internacionales.

Cuando la conservación se convierte en un medio en manos de aquellos con poder para permitirles controlar los territorios de las comunidades, es cuando en realidad su enfoque se centra en apropiarse de los recursos naturales de las comunidades mismas que los han estado protegiendo.

El hecho de resaltar esta dinámica subyacente, y reconocer cuánta falta hace este enfoque en las discusiones actuales, no es para sugerir que esperamos un cambio sistémico (por mucho que sea necesario) antes de abordar estos asuntos, sino para reconocer que nuestras intervenciones para asegurar las ecologías y las sociedades deben estar informadas por un análisis tal, si queremos que cada paso adicional que tomemos nos lleve en la dirección correcta, hacia las necesidades mutuas de las ecologías y las sociedades, en lugar de utilizarlo para profundizar aún más esa división, y esa apropiación .

Respondiendo las preguntas:

Como respuesta a las presentaciones fuertes sobre la decisión de la Corte Africana en el caso Ogiek de Mau en mayo de 2017, y sobre la historia de la conservación en Costa Rica, así como a las historias de las comunidades y las discusiones anteriores, empezamos a esbozar algunas respuestas a las tres preguntas que nos hemos planteado:

Las respuestas a la pregunta “¿Por qué siguen surgiendo los conflictos?” incluyeron:

- El argumento esbozado anteriormente, que muestra esto como un conflicto entre la conservación y las comunidades, proporciona una excusa para que actores más poderosos se apropien de las tierras de las comunidades para enriquecerse. En otras palabras, esta forma de describir el "problema" nos distrae y perpetúa el problema real.

- La sugerencia de que enfocarnos en la presencia de los pueblos indígenas como algo beneficioso para los objetivos de la conservación puede significar que no entendemos la cuestión fundamental de que los derechos de estos pueblos son inherentes en lugar de simples herramientas para lograr otros fines. Se señaló que durante las elecciones no decimos que respetamos el derecho a la libertad de expresión con el fin de permitir las elecciones. Estos son derechos fundamentales diferentes, por mucho que uno pueda apoyar al otro. La pregunta fue:

"¿Por qué es tan difícil quemar un supermercado en Nairobi pero tan fácil quemar cien hogares en el Bosque de Eldoret? Por la discriminación, porque son vistos como ciudadanos de segunda clase: su forma de vida se considera atrasada, en lugar de ser reconocida como única y merecedora de la protección, y como protectora del bosque”.

Las respuestas a la pregunta “¿Qué puede hacerse para evitar que ocurran los conflictos?” incluyeron la necesidad para una guía clara para las organizaciones de conservación y los gobiernos sobre cómo asumir el reconocimiento de los derechos de las comunidades, incluido el reconocimiento de su derecho al CLPI, el derecho a otorgar o denegar su consentimiento.

Las respuestas a las pregunta “¿Cómo pueden resolverse los conflictos activos?” incluyeron la necesidad de mecanismos de reparación eficaces, tal como lo buscó la meta número 10 de Durban en 2003. Sin embargo, fue solo en 2011 que la UICN estableció el Mecanismo de Whakatane para ayudar realizar esta meta. Desde entonces, a pesar de las mociones positivas aprobadas en los siguientes Congresos Mundiales de Conservación, se han puesto disponibles los recursos suficientes para únicamente TRES evaluaciones de Whakatane. Dadas las miles de áreas protegidas establecidas sin el consentimiento de los pueblos indígenas y locales, cuyas tierras se les han quitado con demasiada frecuencia, y dada la ausencia de otros mecanismos de reclamo generalizados y efectivos, debe existir una gran preocupación sobre la necesidad de crear un mecanismo tal que tenga mejores recursos y mayor efectividad, para contrarrestar el enorme desequilibrio de poder que, literalmente, está tomando el control de nosotros.

Fue revelador que, en el último minuto, la Relatora Especial de Naciones Unidas sobe los pueblos indígenas, Vicky Tauli-Corpuz, no pudo acompañarnos. Ella envió una presentación en video muy poderosa y elocuente, pero acababa de regresar de una misión a México y el hecho de que ella estaba visiblemente exhausta e incapaz de acompañarnos de nuevo puso de relieve el gran desequilibrio en recursos entre aquellos que reconocen los derechos como esenciales para nuestro bienestar y aquellos que los ven como impedimentos para su beneficio.

Conclusión:

Como siempre, la mejor parte del diálogo fue en las historias, bien sea en el evento principal, o en el intercambio de historias y canciones y bailes en la velada cultural, o en las numerosas reuniones individuales centradas en abordar problemas particulares en lugares particulares. Los participantes, afortunadamente, quedaron plenamente motivados para emprender la difícil pero gratificante tarea de abordar el conflicto real.