¿Cómo obligar al sector del aceite de palma a rendir cuentas?

Members of the Batin Sembilan community now live right in the midst of the plantation
By
Sophie Chao

¿Cómo obligar al sector del aceite de palma a rendir cuentas?

Las plantaciones de palma de aceite continúan expandiéndose rápidamente por todo el mundo. El país que encabeza esta tendencia, Indonesia, ha dejado atrás a Malasia y se ha convertido en el mayor productor. Según los últimos datos que ha proporcionado la ONG indonesia SawitWatch que vigila a este sector, actualmente las plantaciones de palma de aceite de Indonesia cubren 11 millones de hectáreas, mientras que hace tan solo cinco años cubrían 6 millones. Las nuevas plantaciones se están dispersando por islas más pequeñas del archipiélago y por las zonas menos desarrolladas del este de Indonesia. Las esperanzas de que una promesa presidencial de una moratoria de 2 años sobre la tala de bosques frenaría la expansión de este cultivo (parte de un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero) también se han evaporado ya que el Gobierno ha excluido de la moratoria zonas donde ya se han entregado permisos preliminares.

Cada vez hay más dudas sobre la capacidad de la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés) para cambiar realmente las prácticas incluso de las empresas más responsables. Un informe reciente del Forest Peoples Programme o FPP (Programa para los Pueblos de los Bosques), HuMa y SawitWatch expone los graves problemas de la provincia de Jambi en la isla de Sumatra, donde la mayor empresa comercializadora de aceite de palma del mundo, Wilmar, tiene varias explotaciones. El nuevo informe detalla cómo una subsidiaria de Wilmar, de la cual ésta última posee un 51%,  le empresa PT Asiatic Persada, ha acaparado las tierras consuetudinarias del pueblo Batin Sembilan sin su consentimiento ni ninguna compensación. En el transcurso de una semana del pasado mes de agosto, la policía móvil contratada por la empresa trabajando junto con el personal de la misma, utilizó maquinaria pesada para expulsar a los residentes de tres pequeños asentamientos de la propiedad. Disparando sus armas y gritando a la gente «¡Corred, perros, corred!», destruyeron 83 viviendas y hasta arrastraron sus suelos de hormigón hasta las ensenadas con una excavadora.  Cuando en agosto el FPP manifestó su preocupación por los desalojos a Wilmar (miembro del Consejo Ejecutivo de la RSPO con sede en Singapur), lo primero que Wilmar hizo fue refutar una por una nuestras alegaciones. En septiembre afirmó que también habían sido refutadas en una auditoría independiente. Sin embargo, un examen más reciente sobre el terreno, realizado en octubre, indica que las alegaciones iniciales de disparos de la policía, desalojos forzosos y graves disputas por la tierra estaban bien fundadas. Algunos miembros de las comunidades locales, el FPP y otras ONG apelaron (una vez más) a la CAO (Oficina del Asesor en Cumplimiento/Ombudsman) de la Corporación Financiera Internacional (CFI) para que reanude su mediación en el conflicto de la concesión de 20 000 hectáreas. La CAO ha aceptado el reclamo. Wilmar ha accedido además a la mediación de la CAO, creando expectativas de que los agravios sufridos por las comunidades podrían ser reparados. No obstante, este caso demuestra que existe una gran diferencia entre la teoría de las políticas sobre el papel y la práctica.Mientras tanto otras empresas de Asia, como el gigante malayo del aceite de palma Sime Darby, que es otro miembro del Consejo Ejecutivo de la RSPO, están expandiendo sus operaciones en África. Sime tiene planes para unas 200 000 hectáreas en Liberia, pero ya se han planteado graves problemas. Alertados por el FPP de que la RSPO tiene un procedimiento de presentación de reclamaciones que podían activar, varios líderes de las comunidades se quejaron a la RSPO de los impactos que están sufriendo: en Bomi y Grand Cape Mount County, donde Sime Darby está roturando terrenos, plantando palma de aceite, destruyendo nuestros lugares sagrados, destruyendo nuestros cultivos, represando nuestras ensenadas y arroyos, rellenando nuestros pantanos, destruyendo nuestras tumbas, destruyendo y contaminando nuestras fuentes de agua potable, desalojando forzosamente a nuestro pueblo sin una compensación adecuada, plantando y cultivando activamente palma de aceite, incluido el establecimiento de un vivero de palmas de aceite sin nuestro consentimiento fundamentado previo.El Forest Peoples Programme escribió una carta de apoyo en la que pedía a la RSPO que se asegurara de que Sime Darby cumple las normas y procedimientos de la RSPO. Ahora Sime Darby ha accedido a suspender sus operaciones y mantener debates bilaterales con las comunidades para solucionar la disputa. Está por ver lo que se puede hacer. En colaboración con sus socios, el FPP ha estado siguiendo la expansión del aceite de palma en otras partes del mundo. Una nueva publicación del FPP y sus socios, en la que se examinan los impactos de dicha expansión en el sudeste de Asia, indica que la palma de aceite no tiene por qué expandirse a costa de las comunidades locales y pueblos indígenas. Allí donde los regímenes de tenencia de la tierra reconocen los derechos de los pueblos locales y donde se aplican adecuadamente las leyes, los pequeños agricultores pueden elegir cultivar esta planta en sus propias tierras. Por ejemplo, en Tailandia más del 70% de la palma de aceite es cultivada por pequeños y medianos agricultores, lo cual no solo significa que pueden elegir a qué molino quieren vender sus racimos de fruta, sino que además pueden llevarse una parte más justa de las ganancias. Sin embargo, lamentablemente Tailandia es una excepción, y con demasiada frecuencia la expansión en Camboya, Filipinas y Papúa Nueva Guinea también es abusiva. Las normas voluntarias como las de la RSPO dejan a los pueblos cierto margen para quejarse acerca de las  prácticas irregulares, pero el cambio sistemático probablemente solo será posible con reformas jurídicas que aseguren los derechos de los pueblos a sus tierras y con una policía y un poder judicial independientes que puedan hacer cumplir la ley. Eso podría tardar mucho en llegar.

Community meeting with the Mat Ukup group in PT Asiatic Persada plantation
By
Sophie Chao