El aceite de palma, los derechos humanos y el Banco Mundial – Avance informativo

El aceite de palma, los derechos humanos y el Banco Mundial – Avance informativo

Desde la pasada década de los 80 el Grupo del Banco Mundial ha invertido más de 2000 millones de USD en promover el comercio mundial del aceite de palma. La expansión de esta especie en monocultivos intensivos, especialmente en el sudeste de Asia, lleva asociado el desmonte extensivo de bosques tropicales, la usurpación de tierras y abusos generalizados de los derechos humanos. En respuesta a nuestras quejas, el Grupo del Banco Mundial congeló la financiación para el sector en todo el mundo mientras ideaba una estrategia exhaustiva de participación. En julio publicó un primer borrador para que fuese comentado. En dicho documento no se abordan las principales cuestiones planteadas durante la consulta, por lo que el Forest Peoples Programme (Programa para los Pueblos de los Bosques) y sus socios han vuelto a apelar al Grupo del Banco Mundial para que lo reconsidere. 

Es sin duda alentador que el Banco Mundial esté escuchando a sus críticos. Ha accedido a prolongar el período de consulta, ha publicado el borrador para que sea comentado y después, tras más apelaciones, ha accedido a convocar una reunión para debatir estos comentarios (ver enlace a nuestro boletín electrónico de julio). No obstante, el borrador que fue publicado en julio de 2010 ha recibido muchas críticas: en primer lugar por no ser en absoluto la estrategia prometida sino solamente un marco muy general, en segundo lugar por no abordar los problemas jurídicos existentes en Indonesia y Malasia que están permitiendo que algunas empresas incumplan las normas del Banco Mundial (ver enlace al borrador Palm oil and indigenous peoples in South East Asia [El aceite de palma y los pueblos indígenas en el sudeste de Asia]), y por último por hacer caso omiso de las peticiones de reparación de agravios anteriores antes de volver a invertir. Además el documento era incoherente internamente (ver enlace a los comentarios de agosto).

El borrador del documento indicaba que el Grupo del Banco Mundial era «consciente de los impactos ambientales y sociales negativos, incluida la deforestación, la pérdida de diversidad biológica, las emisiones de gases de efecto invernadero, los conflictos por el uso de la tierra y las dudas sobre la tenencia de la tierra y los derechos humanos». Sin embargo, Norman Jiwan, un Dayak del oeste de Borneo y jefe de departamento de la ONG indonesia que vigila al sector de la palma de aceite SawitWatch, señala lo siguiente:

«El documento “marco” que han presentado nos da la impresión de que todo va a seguir como siempre. No hay nuevas normas, nada sobre cómo se van a abordar los marcos jurídicos deficientes de Indonesia y Malasia, y ni una sola medida para poner freno al calentamiento global».

El FPP y sus socios han escrito otra vez al Presidente del Banco Mundial solicitando una estrategia real que aborde nuestras preocupaciones (ver enlace a la carta dirigida al Banco Mundial), especificando que se preste más atención a proteger los derechos de los pueblos indígenas, los minifundistas, las mujeres, los apátridas y otros grupos vulnerables. Hemos instado al Banco Mundial a que mientras tanto mantenga congelada la financiación. En el momento de redactar este artículo, el Banco todavía no había respondido por escrito, pero los debates de su Directorio Ejecutivo sobre el borrador del documento han sido pospuestos un mes.