Infraestructuras
En las últimas décadas, se ha presentado una importante expansión de proyectos de infraestructura a gran escala en las tierras y territorios de los pueblos indígenas y los pueblos de los bosques en países de bosques tropicales. Estos proyectos incluyen carreteras, ferrocarriles, puertos, líneas de transmisión eléctrica, oleoductos y gasoductos así como represas hidroeléctricas. Estos proyectos suelen requerir inversiones de gran escala y, a menudo, han contado con financiación de instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Asiático de Desarrollo, bancos nacionales de desarrollo (como el Banco de Desarrollo de Brasil) y financiación privada.
¿Por qué es relevante para los pueblos indígenas y los pueblos de los bosques?
Los proyectos de infraestructura a gran escala en los territorios de los pueblos indígenas y los pueblos de los bosques, o en su proximidad, suelen ser necesarios para posibilitar la implementación de otros proyectos de desarrollo a gran escala, como carreteras para minas y explotaciones forestales que permitan el transporte de materias primas y el acceso de maquinaria pesada a lugares remotos, presas hidroeléctricas para generar la energía necesaria para procesar y fundir materias primas como la bauxita, o puertos para el transporte de materias primas al extranjero. También dan acceso a tierras indígenas y tradicionales a personas de afuera, incluyendo a aquellos que las deforestan con fines comerciales, las privatizan y las convierten en tierras agrícolas o plantaciones, o aquellos que se dedican a la minería ilegal o a actividades relacionadas con el narcotráfico.
Los daños ambientales y sociales producidos por estos proyectos de infraestructura a gran escala y las actividades que facilitan han sido ampliamente documentados. Entre los problemas se incluyen la invasión y el despojo de tierras de los pueblos indígenas y los pueblos de los bosques, la reubicación forzosa, la profanación de sitios sagrados, la destrucción de los bosques y sus hábitats, la pérdida de biodiversidad y el menoscabo de los medios de vida tradicionales. Las mujeres indígenas suelen verse afectadas de forma desproporcionada por los efectos negativos de estos proyectos.
La raíz de estos perjuicios es la falta de respeto de los derechos inherentes a la libre determinación, la tierra, el territorio y los recursos de los pueblos indígenas y los pueblos de los bosques, al igual que la falta de consulta y obtención de su consentimiento libre, previo e informado (CLPI) cuando se diseñan, aprueban y ejecutan proyectos de infraestructura. El incumplimiento de estos derechos en el contexto de proyectos tan controvertidos ha provocado con frecuencia la resistencia por parte de los pueblos indígenas. La imposición de dichos proyectos por parte del Estado y de los actores externos ha su puesto enormes cargas sobre estos pueblos y comunidades, provocando tensiones y conflictos entre sus miembros y, en un número alarmante de casos, ha implicado amenazas a la vida y el bienestar de los líderes, lideresas y representantes de la comunidad, incluida la criminalización y el asesinato de personas defensoras de los derechos a la tierra.
Los proyectos de infraestructura tienen impactos que van mucho más allá de la zona donde se ubican, ya que traen consigo la construcción de carreteras, oleoductos y líneas de transmisión de energía. Estos podrían potencialmente atravesar los territorios de múltiples pueblos indígenas, y acercarse a ellos, incluso en áreas utilizadas por aquellos pueblos indígenas en aislamiento voluntario o contacto inicial. Si estos proyectos no se gestionan de forma que garanticen el respeto de los derechos y el CLPI de todos los pueblos afectados, como lo exigen las normas internacionales en materia de derechos humanos, también podrían generar conflictos entre los diferentes pueblos indígenas afectados.


