Cómo mejorar la conservación de los bosques reconociendo los derechos indígenas y locales

Este artículo explora la forma cómo las iniciativas mundiales para la conservación de bosques colisionan con los derechos humanos de las poblaciones locales. Para ello, analizo los acuerdos internacionales en temas de participación y puesta en valor de los conocimientos indígenas y locales para la conservación de los bosques, en contraposición con las prácticas y dinámicas sociales existentes en el manejo de las áreas protegidas de la región de San Martín, Perú, especialmente para con el pueblo indígena Kichwa.
Es reconocido mundialmente que los bosques son fundamentales para garantizar la biodiversidad y los sistemas esenciales que sostienen la vida. Conservarlos es, por tal, un esfuerzo mundial clave en la búsqueda de la mitigación del cambio climático. Sin embargo, existen preocupaciones por las repercusiones negativas que las decisiones climáticas, tomadas por los Estados y las organizaciones encargadas, pueden tener sobre las poblaciones locales.
Los bosques proveen de medios de vida a más de mil millones de personas, y en particular, a los pueblos indígenas quienes dependen de estos ecosistemas para su subsistencia, identidad y expresión cultural. En ese sentido, diversos acuerdos climáticos internacionales han reconocido la importancia de involucrar de manera eficaz a los pueblos indígenas y las comunidades locales en los procesos de conservación asegurando sus derechos, conocimientos y valores, como el recientemente alcanzado en el Marco Mundial Kunming-Montreal de la diversidad biológica (Canadá, 2022).
Esto implica reconocer la diversidad de los conocimientos y usos locales con el fin de integrar a los pueblos de los bosques en la práctica de la conservación y, al mismo tiempo, evitar su pobreza y pérdida cultural. Pese a ello, muchas veces, la conservación de los bosques se basa en planes impuestos desde afuera y bajo un enfoque científico, que son idealistas o muy rígidos, y no conversan con la realidad del paisaje local, ni con los locales (Sayer, 2009).
Entonces, ¿cómo salvaguardar el planeta sin perjudicar los derechos de los pueblos indígenas y locales? ¿Cómo encontrar un punto medio entre el objetivo internacional de conservar los bosques y los intereses y usos locales?
Incluyendo lo local en la conservación de los bosques
Reconocer los conocimientos y valores plurales, y construir estrategias que incluyan a todos en la conservación de los recursos naturales es un tema emergente en la investigación socioambiental. Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992, se ha venido señalando la importancia de contar con una participación local activa para el mantenimiento de los procesos y el equilibrio ecológico, y de reconocer el valor cultural y espiritual de los bosques (Ros-Tonen et al., 2006). Estos esfuerzos se extienden hasta estos últimos años donde se remarca la importancia de incluir a los pueblos indígenas y locales en los procesos de conservación siguiendo un enfoque de derechos humanos, y de garantizar su participación como actores claves por sus conocimientos y prácticas locales que hacen viable la conservación de los bosques y su biodiversidad en el largo plazo[1].
Sin embargo, para cumplir con los acuerdos internacionales es esencial saber cómo incluir a estas poblaciones, sus conocimientos y usos de los bosques en las iniciativas de conservación. Dar atención exclusiva a extender las áreas naturales protegidas sin contar con suficiente apoyo social a largo plazo o soslayando la Consulta Previa Libre e Informada con los pueblos indígenas, entre otros derechos, solo puede conducir al fracaso de los procesos. En esta línea, es también insostenible imponer un enfoque único para reducir la deforestación, conservar la biodiversidad y promover el desarrollo (Sayer et al., 2013; Agrawal et al., 2011; Sayer, 2009). Entonces, ¿cómo garantizar la heterogeneidad inherente de los conocimientos y usos basados en el territorio en las racionalidades científicas de la conservación ambiental?
Si visualizamos la conservación como un proceso de cambio y compromiso social por la sostenibilidad ambiental, un indicador clave a considerar para determinar si existe una consulta de buena fe o participación efectiva es la calidad de las relaciones construidas entre los actores. Una consulta de buena fe se sostiene en el involucramiento activo de las partes interesadas y en el diálogo frecuente – y basado en el respeto - sobre sus preocupaciones y aspiraciones. En este escenario, un paso genuino hacia la consulta de buena fe es la obtención del Consentimiento Previo, Libre e Informado como un derecho fundamental de los pueblos indígenas frente a medidas que afecten sus territorios, medios o formas de vida, y donde estos tienen el derecho a deliberar acerca de su participación, en base a su libre determinación, y en función de sus tiempos y modos de organización.
Además, es importante visualizar a los espacios de participación y consulta como espacios dinámicos, y donde a menudo surgen conflictos y cuestiones de poder y confianza. En contextos donde el conocimiento científico se atribuye a sí mismo más autoridad que otros sistemas, los procesos de coproducción tienden a fracasar (Yanou et al., 2021). Los conocimientos locales son invisibilizados o tratados como primitivos o asistemáticos, negando su estatus frente al conocimiento occidental "únicamente científico y universal" (Shiva, 1993). Esta situación se observa, por ejemplo, cuando se excluye a las comunidades de los espacios de consulta o de la toma de decisiones sobre la gestión forestal de las áreas naturales protegidas, y de manera más profunda cuando se les restringe el acceso a los bosques afectando sus formas tradicionales de subsistencia y expresión cultural. "El destino de los sistemas de conocimiento locales en todo el mundo, […] [es] la política de la desaparición, no la política del debate y el diálogo" (Shiva, 1993).
No permitir la toma de decisiones consensuada en la conservación de los bosques, convierte a los espacios de consulta en lugares meramente informativos donde, contrariamente al objetivo, se desestimula la participación efectiva. Mientras que, en casos extremos, las decisiones sobre quién participa delimitadas sin una mirada social, contribuyen a violaciones a los derechos humanos e indígenas. Visto desde este ángulo, existe un importante desafío en equilibrar las asimetrías de poderes surgidos de procesos históricos, como la colonización o la expansión del Estado y la burocracia sobre los territorios indígenas, haciendo esfuerzos por ‘decolonizar’[2] el conocimiento en la gestión de los bosques. Si las personas son integradas de manera directa en la dinámica de los procesos, considerando sus preocupaciones, valores e iniciativas en un diálogo verdadero y transparente, se genera confianza, un elemento fundamental para desarrollar una visión compartida del paisaje (Sayer et al., 2013), y elemento clave para que los procesos de conservación sean exitosos en el largo plazo.
Situación actual en el manejo de los bosques en San Martín: el caso Kichwa
Los desequilibrios de poder afectan la libre agencia de los individuos, y especialmente la de los históricamente marginados. En proyectos de conservación que carecen de un enfoque centrado en las personas los desequilibrios de poder y confianza contribuyen a desplazar y excluir a comunidades que tienen derechos de tenencia poco claros sobre la tierra y los recursos naturales. En la región de San Martín en Perú, por ejemplo, la creación de ciertas áreas naturales protegidas, como el Parque Nacional Cordillera Azul (PNCAZ) y el Área de Conservación Regional Cordillera Escalera (ACR-CE) ha contribuido a desplazar a comunidades Kichwas de sus territorios ancestrales al carecer de títulos de propiedad, quienes además han sido excluidos de los procesos de participación de estas áreas. Es decir, las iniciativas para la conservación de los bosques han obstaculizado el derecho a la propiedad de la tierra y el uso de los recursos de varias comunidades indígenas afectando el acceso a sus medios de vida. A pesar de que existen reclamos por superposición de territorios o usos indígenas, la gestión de estas áreas es excluyente o limitada con su participación. Los espacios técnicos y normativos generados por las instancias vinculadas (Sernanp, CIMA, Gobierno Regional de San Martín) no incorporan el enfoque intercultural, ni dialogan con las comunidades reclamantes (Bernaola, 2022). Incluir la diversidad de usos sostenibles del bosque permite dar vida a la heterogeneidad de los conocimientos basados en el territorio.
Los cambios en el acceso a los bosques públicos que están generando las políticas de cambio climático contribuyen a cuantificar la naturaleza, lo que en algunos casos se traduce en beneficios monetarios percibidos en forma de créditos de carbono, comprados por corporaciones o países como una forma de mitigar sus emisiones contaminantes. Los mercados de carbono, el primero de los cuales se estableció bajo el Protocolo de Kyoto (1997) como una forma de reducir los gases de efecto invernadero (GEI), han sido relacionados con conflictos con las poblaciones locales (Dunlap y Fairhead, 2014). En el caso de San Martín la escasa información brindada por la administración pública sobre los beneficios económicos percibidos por la conservación de los bosques está generando desconfianza entre las poblaciones locales (Bernaola, 2022). Considerando los actuales reclamos en relación a la propiedad de la tierra y las restricciones en el acceso a los medios de vida de los pueblos indígenas, la actual situación tiende a generar conflictos y desigualdades sociales, que son contrarios a los acuerdos mundiales entre naciones.
Una parte sustancial de estudios ha sugerido mecanismos y estrategias para salvaguardar los intereses de los grupos locales, indígenas y dependientes de los bosques. Estas recomendaciones abarcan desde oportunidades de participación efectiva hasta una mayor transparencia y un mejor acceso a los beneficios financieros (Bernaola, 2022; Agrawal et al., 2011). En este sentido, la actual controversia entre el pueblo Kichwa y las áreas naturales protegidas en la cuenca del Huallaga debe ser vista como una oportunidad para probar procesos inclusivos en proyectos de conservación que permitan una coexistencia convivial, y contribuya a mejorar los índices de desarrollo humano de los locales, en lugar de excluirlos de sus medios de vida en el supuesto beneficio de la humanidad.
Para evitar que la conservación de los bosques y la biodiversidad esconda o, incluso, fomente las tensiones sociales que amplifican la desigualdad a nivel local, es necesario identificar los problemas y dinámicas sociales que las generan. Las salvaguardas sociales acordadas internacionalmente deben plasmarse en la práctica de la conservación de bosques. La agenda pública para enfrentar el cambio climático requiere reconocer e integrar a los pueblos indígenas, en procesos de participación transformadores que potencie sus conocimientos y prácticas. Un enfoque de conservación que integre el conocimiento indígena y local en la gestión pública ambiental puede lograr resultados más sostenibles (Yanou et al., 2021; Somuah, 2018; Adom, 2016). Mientras que una práctica errónea en la conservación de los bosques socava los compromisos entre las naciones de respetar los derechos indígenas y humanos.
Diana Bernaola Regout
Antropóloga y MSc en Desarrollo Internacional. Ha trabajado como investigadora y asesora en impactos sociales y derechos humanos e indígenas según los estándares internacionales, para mejorar el desempeño social de diversos proyectos y políticas asociadas al uso de los recursos y la gestión del territorio, ubicados en Perú y otros países de Latinoamérica.
El contenido de este artículo es responsabilidad de la autora.
Referencias
- Adom, D. (2016). Inclusion of local people and their cultural practices in biodiversity conservation: lessons from successful nations. American Journal of Environmental Protection. Vol. 4, No. 3.
- Agrawal, A., Nepstad, D., Chhatre, A. (2011). Reducing emissions from deforestation and forest degradation. Annual Reviews. Environment Resources 36:3.
- Bernaola, D. (2022). Decolonizing indigenous knowledge for forest conservation. A study on indigenous peoples' participation and knowledge’ inclusion in forest and biodiversity conservation for climate change mitigation in San Martin, Peru. MSc International Development Studies Thesis. Universiteit van Amsterdam. The Netherlands. July, 2022.
- Dunlap, A.; Fairhead, J. (2014). The militarisation and marketisation of nature: an alternative lens to ‘climate-conflict’. Geopolitics 00.
- Mignolo, W.D. (2009). Epistemic disobedience, independent thought and decolonial freedom. Theory, Culture and Society, 26(7-8).
- Ros-Tonen, M., Van den Hombergh, H., Zoomers, A. (2006). Partnerships for sustainable forests and tree resource management in Latin America: The new road towards successful forest governance? In Partnerships in sustainable forest resource 82 management: learning from Latin America. CEDLA Latinamerican studies. Vol. 98.
- Sayer, J., Sunderland, T., Ghazoul, J., Pfund, J., Sheil, D., Meijaad, E., Venter, M., Boedhihartono, A., Day, M., Garcia, C., Oosten, C., Buck, L. (2013). Ten principles for a landscape approach to reconciling agriculture, conservation, and other competing land uses. Proceedings of the National Academy of Sciences. May, 2013.
- Sayer, J. (2009). Reconciling conservation and development: are landscapes the answer? Biotropica 1-4.
- Somuah, D. P. (2018). Empowerment through knowledge? A study of local spatialised knowledge production in Ghana, and its exchange and use for forest conservation and governance. PhD thesis. University of Amsterdam.
- Vandana, S. (1993) ‘Monocultures of the Mind’. Trumpeter, 10(4).
- Yanou, M., Ros-Tonen, M., Reed, J., Sunderland, T. (2021). Indigenous local knowledge and practices among Tonga people in Zambia and Zimbabwe: a literature review. Under review by Environmental Science and Policy.
[1] Ejemplos de este reconocimiento incluyen los resultados del VI Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, 2022) donde se resalta la necesidad de unificar los conocimientos científicos y técnicos con los conocimientos indígenas y locales a fin de alcanzar soluciones más eficaces frente al cambio climático.
[2] El concepto ‘decolonizar’ planteado por Mignolo (2009) busca realizar un cambio epistémico en la producción del conocimiento, a fin de superar la centralidad del conocimiento occidental intentando dar voz a otras sabidurías locales.
Overview
- Resource Type:
- News
- Publication date:
- 2 August 2023
- Region:
- Peru
- Programmes:
- Culture and Knowledge Territorial Governance Conservation and Human Rights Climate and Forest Policy and Finance
- Partners:
- Instituto de Defensa Legal (IDL) Consejo Étnico de los Pueblos Kichwa de la Amazonia (CEPKA) Federación de Pueblos Indígenas Kechua Chazuta Amazonas (FEPIKECHA) Federación de Pueblos Indígenas Kechwas del Bajo Huallaga San Martín (FEPIKBHSAM)