¿Contacto controlado o dejarlos tranquilos? La libre determinación de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario
En su reciente editorial en la revista Science sobre el tema de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, dos antropólogos, Hill y Walker, defienden un cambio radical en la política actual: pasar de “dejarlos tranquilos” a un “contacto controlado” (traducción no oficial). Argumentan que las políticas de “dejarlos tranquilos” se basan en la suposición errónea de que estas poblaciones son viables a largo plazo por razones genéticas, inmunológicas y políticas, y que una vez que se dé “toda la información” (traducción no oficial) a las poblaciones en aislamiento voluntario y de que estas se den cuenta de que es poco probable que sean “esclavizadas o masacradas” (traducción no oficial), aprovecharan la oportunidad de entrar en contacto con el resto del mundo.
Dejando a un lado la noción inverosímil de un “primer contacto” perfectamente planeado e impecablemente orquestado en el que todo sale según lo previsto y nadie muere, también debemos renunciar a nuestra creencia de que tales procesos no son controlados por poderosos intereses creados. Este es un contexto en el que tanto las empresas petroleras y madereras como los Gobiernos están desesperados por promover el contacto y el acceso a los valiosos recursos naturales que hay en los territorios de dichos pueblos, por no hablar de los grupos misioneros deseosos de acceder a almas inocentes.
Igualmente ilusoria es la noción de “primer contacto” precedido por el suministro de “toda la información”. Se trata de personas que no están familiarizadas con las camisetas ni los pantalones cortos, y mucho menos con las complejidades de la economía capitalista y extractiva en la que estarían a punto de ser integrados (algunos podrían llamarlo esclavitud) o las agendas de los misioneros, las empresas petroleras, los académicos, las élites locales o los burócratas estatales que convertirían en los interlocutores con un exótico mundo nuevo.
Naturalmente, el editorial fue duramente criticado por una plataforma de federaciones de pueblos indígenas en Perú que ha sido establecida para vigilar y denunciar las amenazas a las vidas y territorios de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario.
"Rechazamos cualquier pretensión o acto, venga de quien venga, que busque imponer una forma de vida que nuestros hermanos en aislamiento y contacto inicial rechazan y que puede agravar su ya delicada situación de vulnerabilidad. Consideramos dichas pretensiones como prepotentes e irresponsables, propias de personas que piensan tener la última palabra sobre cómo debemos vivir o lo que debemos o no debemos hacer los pueblos indígenas".*
En lo que Hill y Walker tienen razón es en que “a menos que los esfuerzos de protección frente a las amenazas externas y los encuentros fortuitos aumenten considerablemente, las posibilidades de que estas tribus sobrevivan son escasas” (traducción no oficial). Dicen que el Gobierno peruano ha adoptado la política de “dejarlos tranquilos”, pero la realidad es muy diferente. En teoría el Gobierno ha demarcado ciertas zonas como territorios de pueblos en aislamiento voluntario, en las que los asentamientos y las industrias extractivas están estrictamente prohibidos. En la práctica, como es el caso de la Reserva Kugapakori, Nahua, Nanti y otros, hogar del pueblo Yora o Nahua citado en el artículo de Hill, el acceso a aproximadamente un tercio del área protegida está permitido para explotar el gas. Ya están en funcionamiento tres pozos y el Gobierno de Perú aprobó otros veintiuno en enero de 2014, haciendo caso omiso de sus propias obligaciones legales. Si estos derechos son pisoteados tan rutinariamente incluso en países con la política de “dejarlos tranquilos” como Perú, ¿qué pasaría en un contexto en el que el “contacto controlado” no solo se permita sino que incluso se fomente? Hill y Walker deberían exigir que estas normas se cumplan en lugar de fomentar el contacto, proceso que siempre estará fuera de nuestro control y que abre la puerta a un mayor abuso por parte de los Gobiernos y las corporaciones con poderosos intereses creados en sus tierras y recursos.
Las organizaciones de pueblos indígenas del Perú también resaltaron que el Estado es incapaz de proteger zonas habitadas por pueblos indígenas en aislamiento voluntario, ya que, por ejemplo, no ha establecido las reservas territoriales que fueron solicitadas hace más de 20 años.
“[…] existen solicitudes de establecimiento de reservas territoriales a favor de dichos hermanos que hemos presentado formalmente a las autoridades, algunas de las cuales datan de hace aproximadamente 20 años, sin que hayan sido atendidas como se debe.”
“Mientras tanto, el Estado continúa otorgando derechos de explotación de recursos naturales a empresas madereras y petroleras en esas mismas áreas. A la vez, madereros ilegales y narcotraficantes las han ocupado y […] estén atacando y causando muertes entre nuestros hermanos […] exigimos al Estado que anule los derechos otorgados a favor de terceros en dichas áreas, establezca ya las Reservas solicitadas e implemente mecanismos efectivos de protección para evitar la presencia externa en ellas y sus graves consecuencias”.**
Nadie, ya sean académicos o Gobiernos, está en posición de proponer un “contacto controlado” por razones éticas o legales ni determinar el futuro de estos pueblos, por muy buena intención que tengan, ya que estos, por razones particulares, han decidido mantener alejado al resto del mundo. Sí, esta estrategia conlleva sus propias consecuencias pero depende de los propios pueblos asumir esta importante responsabilidad y decidir si quieren o no establecer relaciones con extraños, cuándo y cómo. Es lo que se llama libre determinación, y es un derecho de todos los pueblos, incluidos los pueblos indígenas.
Es el trabajo y la responsabilidad de la sociedad en su sentido más amplio de salvaguardar este derecho, de proteger los derechos a las tierras de esos pueblos no seleccionando dichas tierras para la extracción de madera o la minería, y de proteger sus vidas mejorando la salud pública en los alrededores de las zonas donde habitan, así como dotando de recursos y formando a equipos de respuesta de emergencia en las cercanías para que intervengan solo si se inicia el contacto. De esta manera podemos darles espacio y tiempo para decidir su propio futuro.
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*La plataforma está integrada por AIDESEP, FENAMAD, COMARU, CORPIAA, ORAU y ORPIO. www.aidesep.org.pe/plataforma-piaci-se-pronuncia-frente-a-intento-de-contacto-forzado-e-ineficiencia-del-estado/
**http://www.aidesep.org.pe/plataforma-piaci-se-pronuncia-frente-a-intento-de-contacto-forzado-e-ineficiencia-del-estado/
Overview
- Resource Type:
- News
- Publication date:
- 29 September 2015