Cerrar de manera justa la brecha del financiamiento
Los pueblos indígenas se ven afectados de manera desproporcionada por las crisis climática y de biodiversidad, a pesar de ser quienes menos contribuyen a ellas, mientras que los países del Norte Global, las grandes corporaciones y los individuos adinerados son desproporcionadamente responsables de las emisiones y la destrucción. Si no reconocemos esta disparidad histórica mediante la implementación de los principios de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y de que quien contamina paga, no habrá justicia climática”.
Los líderes nos dicen que no hay suficiente financiación para afrontar la creciente destrucción del clima y la biodiversidad. Estudios de referencia estiman que la brecha entre la financiación necesaria en los próximos años y la disponible actualmente asciende a billones de dólares estadounidenses. El discurso que se presenta es de escasez. La respuesta internacional ha consistido en establecer objetivos de financiación, en el marco de los convenios internacionales sobre clima y biodiversidad. Esto ha desencadenado una búsqueda, algo caótica, de financiación de todas las fuentes, con especial énfasis en la esquiva financiación innovadora.
Este lenguaje abierto y amplio ha generado, entre otras cosas, una avalancha de ideas sobre cómo “desbloquear” la financiación, especialmente la proveniente del sector privado. Se pone énfasis en la “reducción del riesgo” de las inversiones privadas mediante el uso de fondos públicos y filantrópicos; la pregunta central suele ser cómo lograr que la participación del sector privado sea rentable. Una respuesta está a punto de cobrar protagonismo en la COP30: el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF). Esta iniciativa está rodeada de un halo de esperanza, ya que algunos la ven como una salvación ante los importantes recortes en los presupuestos de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) de los países del Norte Global, prometiendo a los pueblos indígenas y a las comunidades que dependen de los bosques el 20 % de los pagos destinados a los países forestales. Sin embargo, otros advierten que el modelo financiero es injustificadamente arriesgado y, contrario a los principios internacionales de justicia climática, traslada la carga de la financiación a los países del Sur Global en lugar de a los países del Norte Global y a los inversores corporativos.1 También explican que si el fondo no logra generar la cantidad de financiación esperada, los pagos a los países forestales serán los primeros en recortarse, ya que la prioridad será reembolsar a los prestamistas corporativos y soberanos.2
¿Y qué tal que existiera otra forma de generar financiación para abordar las crisis climática y de biodiversidad? Una forma más predecible, adecuada y que permitiera a los países del Norte Global pagar lo que les corresponde mediante un fortalecimiento significativo de las arcas públicas. Una forma que garantizara que los mayores contaminadores del mundo asuman una parte proporcional de la cuenta, pero sin depender de la mano invisible, o ficticia, de los mercados financieros especulativos y volátiles, y sin basarse únicamente en convertir la acción climática y de biodiversidad en una oportunidad de negocio.
Este informe nos invita a reflexionar y a considerar el panorama general. Generar la financiación suficiente para alcanzar los objetivos no garantiza por sí solo una mejor protección del clima, la biodiversidad y los derechos humanos. La medida de su utilidad debe ser su capacidad para catalizar reformas transformadoras en los sistemas energéticos, extractivos y económicos perjudiciales.
Las estimaciones del déficit de financiación son precisamente eso: estimaciones. Centrarse excesivamente en las cifras negativas resulta contraproducente. Es importante tener en cuenta que si bien es fundamental cuestionar la precisión de estas estimaciones y la utilidad de los objetivos de financiación, este no es el tema central de este informe. En cambio, el informe toma como punto de partida el déficit de financiación estimado y nos recuerda que existe una gran cantidad de financiación disponible para cubrirlo. El problema radica en que enormes sumas de dinero están destinadas a usos perjudiciales para el clima, la naturaleza y las personas.
La clave para desbloquear la financiación del clima y la biodiversidad está en las manos de los líderes mundiales, quienes en noviembre de 2025 se reunirán tanto en la COP30 de la CMNUCC en Belém como en las negociaciones de la Convención Fiscal de la ONU en Nairobi. Este informe busca volver a poner el foco en las obligaciones y el poder de los Estados —tomando como ejemplo al Reino Unido— y arrojar luz sobre las herramientas a su disposición para generar una financiación nueva, adicional, adecuada, predecible y basada en los derechos humanos para la acción climática y la biodiversidad. Analiza el potencial de la reforma tributaria y de subsidios para ayudar a los países del Norte Global a alinearse con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas (PRCD-RC) y, mediante dichas reformas, exigir a los países ricos y altamente contaminantes que paguen la parte que les corresponde.
Finalmente, el informe también subraya la necesidad de una mejora sustancial en el acceso de los pueblos indígenas a la financiación generada a través de estas medidas, mediante modalidades que se ajusten mejor a sus circunstancias. Esto no solo garantiza que los resultados en materia de clima y biodiversidad se logren de forma rentable, dada su contribución única a la conservación del medio ambiente, sino que también responde a las demandas históricas y cada vez más urgentes de los pueblos indígenas para el reconocimiento de sus derechos y necesidades colectivas. Sin este reconocimiento, la capacidad única de los pueblos indígenas para continuar y fortalecer la protección de sus diversos territorios y ecosistemas, y por extensión, nuestro futuro colectivo, se ve comprometida.
Si los líderes mundiales realmente buscan mecanismos innovadores para desbloquear todas las fuentes de financiación, no necesitan buscar más allá de la clave de la política fiscal que ya tienen en sus manos. Con ella pueden liberar billones de dólares estadounidenses anualmente y destinar porciones significativas a la acción climática y de biodiversidad, con mecanismos de acceso específicos que garanticen que se distribuyan y gasten cantidades proporcionales de acuerdo con las prioridades y la libre determinación de los pueblos indígenas. Dado que esto no se ha hecho hasta la fecha, puede considerarse claramente dentro de la categoría de financiación innovadora.
1 Third World Network (2025). Review of the Tropical Forest Investment Fund
2 Larry Lohmann (2025). Spoils of a Continuing Colonialism: The Tropical Forest Forever Facility. The Corner House.
Aperçu
- Type de ressource:
- Reports
- Date de publication:
- 7 novembre 2025
- Programmes:
- Politiques et financements pour le climat et les forêts